Las lágrimas se deslizaban sin control por las mejillas de María, quien se encontraba rodeada de más de cien personas intentando procesar el resultado del plebiscito sobre el Acuerdo de Paz con las FARC. En el boletín número 18, el 2 de octubre de 2016, el 51,8% de los colombianos que votaron optó por el «no». Este resultado fue un duro golpe para quienes esperaban un cambio en el país. María, cuyo nombre ha sido cambiado por razones de seguridad, recuerda: “Cuando ganó el no, todo el mundo empezó a llorar”.
A pesar de que el acuerdo fue finalmente aprobado por el Congreso, los resultados del plebiscito evidenciaron la complejidad y los retos que enfrentarían los procesos de reincorporación. A sus 50 años y desde el exilio, María expresa su preocupación por el futuro del acuerdo, especialmente ahora que se aproxima la elección del sucesor del presidente Gustavo Petro el próximo 21 de junio. “Cada cuatro años llega un nuevo gobernante que cambia todo y desmonta lo que se había construido antes. El acuerdo se ha ido diluyendo de gobierno en gobierno”, señala con claridad.
El desarrollo del proceso de paz en Colombia ha estado marcado por una serie de desafíos, desde su ratificación hasta la implementación de los compromisos asumidos. La preocupación de María refleja el sentir de muchos colombianos que temen que los avances conseguidos hasta ahora se vean comprometidos por los cambios políticos. Las futuras decisiones del nuevo gobierno serán cruciales para el destino de este acuerdo histórico.
La situación actual en Colombia resalta la importancia de mantenerse alerta ante los procesos políticos que pueden afectar el camino hacia una paz duradera. A medida que se acerca la elección del nuevo presidente, la incertidumbre sobre el futuro del Acuerdo de Paz sigue creciendo.