Café Comunión: Resiliencia y Éxito Tras el Huracán María
En septiembre de 2017, justo cuando Abner Román y Karla Ly Quiñones se disponían a abrir las puertas de Café Comunión en Santurce, San Juan, Puerto Rico, el huracán María devastó la isla. “Se llevó toda la fachada de nuestra tienda, sufrimos daños estructurales y no había electricidad”, recuerdan.
En lugar de servir café detrás del mostrador, decidieron salir a las calles. “Preparaba café en casa por la mañana y cruzaba la calle con un termos, leche y azúcar”, relata Abner. Regalaron el café y aceptaron donaciones para reconstruir lo que la tormenta había destruido.
El Encuentro con Bad Bunny
Siete años más tarde, Bad Bunny visitó Café Comunión tras votar en las elecciones gubernamentales de Puerto Rico de 2024. La cercanía entre el artista y la pareja fue tan significativa que Bad Bunny les ofreció unirse a su gira para que pudiera disfrutar de su café favorito mientras se presentaba en todo el mundo.
“Vino con su asistente, se sentó en la barra y hablamos durante horas sobre café y cosas cotidianas, como los juegos de la NBA”, comentan. Bad Bunny regresó en varias ocasiones, atraído, según Abner, por el ambiente amigable: “Lo tratan como a cualquier otro. Otros clientes han captado esa vibra y nadie le pide fotos”.
Una Colaboración Inesperada
Antes de la visita del cantante, varios miembros de su equipo ya eran clientes habituales de Café Comunión. La pareja había considerado ofrecer servicios de café en conciertos, pero jamás imaginaron hacerlo en una gira de tal magnitud, atendiendo a todo el personal tras bastidores.
La primera etapa de esta colaboración fue durante la residencia de 30 shows de Bad Bunny en Puerto Rico, que se llevó a cabo entre julio y septiembre de 2025. Posteriormente, fueron invitados a unirse a la gira mundial DeBÍ TiRAR MáS FOToS, llevando su “cafetería sobre ruedas” y su hijo de seis años.
Un Café en Movimiento
En los últimos meses, han brindado café en la zona de backstage de conciertos de Bad Bunny en países como la República Dominicana, Costa Rica, México, Argentina, Brasil, Chile, Perú, Colombia, Australia, y ahora España. Sirven entre 150 y 200 tazas de café diariamente al equipo del artista y a los invitados.
“Nunca había escuchado de un artista que lleve baristas de gira”, admite Abner. “Los lugares de conciertos ofrecen servicios de catering, pero aquí querían una experiencia única: un espacio donde los colegas pudieran hablar y desconectar, como salir a tomar café, pero en el backstage.”
Retos del Negocio Itinerante
A pesar de su experiencia, gestionar una cafetería móvil presenta desafíos. “Antes de llegar a cada ciudad, contactamos a proveedores locales y tratamos de usar el café de ese país”, explican. “Hablamos con tostadores, productores y distribuidores de leche, además de baristas en caso de que necesitemos ayuda.”
Mientras viajan con la gira, su equipo mantiene abiertos los dos cafés que poseen en San Juan, uno en Santurce y otro en Río Piedras. En los días de descanso entre shows, aprovechan para establecer conexiones en la industria. “Tratamos de construir vínculos en cada país que visitamos.”
Experiencias Únicas en el Extranjero
El 4 de junio, durante su estancia en Madrid, estarán en Hola Coffee Roastery (Av. de Pedro Díez, 21Bis) preparando café y algunas de sus bebidas insignia. “La idea es llevar la experiencia Comunión al país en el que estamos”, explican.
¿Qué consiste esa experiencia? “Utilizamos ‘comunión’ en un sentido secular. Queremos que quienes vayan a nuestra cafetería se sientan bienvenidos y puedan desconectar en compañía de otros, creando una especie de comunión entre el barista y los clientes.”
De Profesores a Empresarios
Antes de abrir Café Comunión, Abner, de 44 años, y Karla, de 38, eran profesores; él enseñaba inglés y ella historia. Desde siempre, Abner había soñado con tener un negocio, especialmente en algo que, según él, “se consume en todo momento en Puerto Rico”. En 2008, pidió trabajo en un café que solía visitar.
“Como los maestros tienen el verano libre, les pedí que me dieran una oportunidad durante esos meses”, recuerda. Comenzó lavando platos y eventualmente aprendió a ser barista. En 2013, ganó un concurso nacional de arte latte y competió en Australia, lo que lo llevó a dar el salto del aula al café.
Karla se unió poco después, enfocándose en los importadores y las granjas productoras de café, aunque ambos realizan diversas tareas, ya que son un negocio pequeño.
Con el tiempo, fueron consolidándose en la industria del café, y la apertura de su propio café se volvió el paso lógico. Así nació Comunión en 2017. A pesar de los retrasos por el huracán María, lograron abrir antes de fin de año, en diciembre.
Habitantes de Santurce conocían a la pareja, lo que ayudó a construir una comunidad sólida alrededor del negocio. “Después del huracán, cuando los vecinos nos vieron trabajar duro para levantarnos, conectamos aún más. Fue un momento en que la comunidad realmente se unió”, recuerda Abner.
Café Comunión fue recientemente incluido en la lista de los 100 mejores cafés en América del Norte, América Central y el Caribe, ocupando el puesto 44, siendo el único café de Puerto Rico en lograrlo.
“Nos sentimos muy honrados; fue una confirmación de que estamos haciendo las cosas bien”, concluyen.