Chile debe conservar su experiencia: el desafío de la jubilación

Chile debe conservar su experiencia: el desafío de la jubilación

El subsecretario del Trabajo, Gustavo Rosende, planteó recientemente una pregunta crucial para la economía chilena: “¿Podemos darnos el lujo de jubilar nuestra experiencia y el talento?”. Según Rosende, es urgente retener y reconvertir a la población mayor de 50 años, dado el impacto que esta generación tiene en el mercado laboral. Sin embargo, existe un considerable desafío entre identificar el problema y ofrecer soluciones efectivas.

Chile ya ha comenzado a abordar esta cuestión. El anterior Gobierno implementó el Subsidio Unificado al Empleo, una medida que se enfocó explícitamente en los mayores de 50 años, evidenciando así que este grupo necesita ser parte de políticas laborales activas. Es fundamental que el nuevo Ejecutivo continúe esta dirección en lugar de volver a analizar la situación desde cero.

Datos alarmantes sobre el empleo

Los números indican la gravedad del asunto: uno de cada cinco chilenos tiene más de 60 años. Además, el 60% de los desempleados mayores de 50 lleva más de un año buscando trabajo. La situación se agrava, ya que dos de cada tres nuevos empleos creados para personas de entre 50 y 65 años son informales, sin cotizaciones. Aumentar la tasa de cotización en la reforma de pensiones es insuficiente si los mayores de 50 acceden a empleos que no generan cotizaciones.

El desafío de la política pública

El problema no radica solo en una cuestión de actitud, sino en la arquitectura de las políticas públicas. La franja etaria de 50 a 65 años se ve desatendida. Mientras el Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) considera a los mayores desde los 60 años, los programas de empleabilidad suelen dejar de incluir a personas mayores de 45 o 50. Esto deja fuera a una década de individuos en plena capacidad productiva.

Acciones urgentes necesarias

Para abordar esta problemática, se requieren al menos tres acciones concretas:

  1. Normativa contra el edadismo laboral: Actualmente, no existe en Chile una prohibición explícita que impida solicitar edad, año de titulación o fotografías durante los procesos de selección. Países como Francia y Alemania ya regulan esto, mientras que en Chile sigue siendo una medida pendiente.
  2. Rediseño de la oferta formativa: Las metodologías de aprendizaje para personas mayores de 55 son distintas a las de los jóvenes de 25. Es esencial que el Servicio Nacional de Capacitación y Empleo (Sence) adapte sus programas para responder a estas necesidades específicas.
  3. Producción de evidencia sobre el talento senior: Es fundamental generar datos que muestren el valor de los equipos intergeneracionales, en lugar de basar el discurso sobre longevidad productiva en argumentos éticos que carecen de apoyo numérico.

Lecciones del pasado

Países que han enfrentado transiciones demográficas antes, como Singapur y el Reino Unido, aprendieron que la inacción tiene un costo muy alto. Singapur desarrolló una estrategia nacional que involucra al Estado, la academia y el sector privado, mientras que el Reino Unido cuenta con centros de investigación que impactan directamente la legislación laboral.

Chile tiene la posibilidad de diseñar una estrategia efectiva antes de que la situación se convierta en una crisis abierta. Sin embargo, esta ventana de oportunidad se está cerrando rápidamente. Las palabras del subsecretario Rosende son un inicio apreciado; no obstante, lo que se haga a continuación será determinante.

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