Hace cuatro años, Salvador Rangel, por aquel entonces obispo de Chilpancingo-Chilapa, compartió sus reflexiones sobre la violencia en el centro del Estado de Guerrero, un área que conocía profundamente. En una entrevista, Rangel se mostró cercano a Celso Ortega, líder del grupo criminal conocido como Los Ardillos. En sus declaraciones, afirmaba que los conflictos en la región, que han resurgido recientemente en varias comunidades de la Montaña baja, no giraban en torno a las drogas. “¡No es tema de drogas, porque ni hay drogas aquí!”, enfatizaba el religioso. “Me lo dice Celso, ‘ni la pinche marihuana se da aquí’. O sea, que la cuestión es política”, continuaba. Así, sus declaraciones ofrecen una perspectiva relevante sobre la violencia que se vive actualmente en la región.
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