En la Cueva de Rideaux, situada en Lespugue, al sur de Francia, se ha desenterrado una Venus paleolítica. Esta figura, datada en aproximadamente 20.000 años atrás y perteneciente al periodo gravetiense, presenta características distintivas como grandes caderas, senos y vientres prominentes. La Venus, tallada en hueso, parece estar vestida con una falda de cuerdas retorcidas colgando de un cinto, lo que sugiere una posible representación de la feminidad en su época.
Por otro lado, a unos 6.700 kilómetros de distancia, se encuentra la Venus de Gagarino, en lo que hoy es Kazajistán. Esta figura también cuenta con una falda de cuerdas, aunque es más corta y ordenada en comparación con su homóloga francesa. Su diseño, que cuelga únicamente por delante, apenas logra cubrir lo que las normativas modernas consideran apropiado para la vestimenta femenina.
Estos hallazgos arqueológicos no solo son sorprendentes por sus estilos distintos, sino que también reflejan las variadas representaciones de la feminidad en diferentes culturas y períodos de la prehistoria.