Absuelven al único acusado del asesinato de Javier R.H., conocido como “El Bolas”
El asesinato de Javier R.H., apodado “El Bolas”, continúa sin resolver tras la absolución de Jesús Ángel M.J., el único acusado en el caso. El cadáver de Javier fue encontrado descuartizado en febrero de 2015, en el maletero de su vehículo en el aparcamiento del hospital Los Arcos del Mar Menor, ubicado en San Javier, Región de Murcia. Este viernes, la Audiencia Provincial de Murcia decidió absolver a Jesús Ángel al considerar que no existían pruebas contundentes que lo incriminaran en el crimen, lo que deja sin respuestas lo ocurrido el 11 de febrero de ese año.
Detalles del juicio y falta de pruebas
El juicio, que comenzó el 8 de mayo, se anticipaba complejo. El fiscal admitió que no había pruebas directas que identificaran al autor del asesinato. No se encontraron huellas dactilares ni restos biológicos del acusado, y no hubo testigos o grabaciones del momento del crimen. La única evidencia presentada fueron pruebas indiciarias, que resultaron insuficientes para convencer al jurado popular.
Relaciones y motivaciones entre víctima y acusado
Según testimonios, Javier y Jesús Ángel habían tenido una relación complicada vinculada al tráfico de drogas. Javier suministraba cocaína a Jesús Ángel, y existía una supuesta deuda de 50.000 euros que Javier había intentado cobrar. Este posible móvil fue clave en la investigación inicial, que se estancó hasta que una llamada anónima guió a la policía hacia Jesús Ángel.
Las grabaciones obtenidas de su vehículo mostraban a Jesús Ángel hablando despectivamente sobre Javier, sugiriendo que este se merecía un mal final por su implicación en el tráfico de drogas. “Si me extorsiona y empieza a joderme, dos tiros y me lo limpio”, se le escucha decir. Sin embargo, durante su declaración, Jesús Ángel insistió en que consideraba a Javier un buen amigo y que sus palabras fueron malinterpretadas.
Pruebas adicionales en el caso
Una de las pruebas más discutidas fue el análisis de posicionamiento de los teléfonos móviles de ambos, que mostraron que estaban en la misma área el día de la desaparición de Javier. Sin embargo, Jesús Ángel afirmó que se encontraba en su finca, situada a poco más de un kilómetro del lugar donde se halló el cadáver. Además, no se encontraron evidencias biológicas en su propiedad ni huellas dactilares en el vehículo.
El caso del arma también generó controversia. Aunque Jesús Ángel poseía un revólver compatible con las balas que mataron a Javier, los detectives admitieron que no podían confirmar que fuera el mismo utilizado en el crimen. Igualmente, el descuartizamiento del cadáver habría utilizado una sierra, la cual no fue hallada, aunque Jesús afirmó que estaba en su casa.
Un futuro incierto para la investigación
Durante su alegato final, el abogado de Jesús Ángel aseguró que “los culpables no están sentados en el banquillo”, sugiriendo que el tráfico internacional de drogas estaba más relacionado con el asesinato que su cliente. A pesar de las operaciones policiales paralelas que se desmantelaron durante la investigación, ninguna llevó a alguno de los responsables ante la justicia.
Al concluir su intervención, Jesús Ángel pidió su absolución para que las fuerzas de seguridad pudieran retomar la investigación y buscar justicia en un caso que aún tiene muchas interrogantes sin responder.