El Gobierno de México ha dado un giro significativo ante las críticas surgidas por la controversial decisión de adelantar el fin del calendario escolar para favorecer el Mundial de Fútbol. Claudia Sheinbaum, presidenta del país, anunció el lunes que la Secretaría de Educación Pública (SEP) propondrá mantener las seis semanas de vacaciones, como se había establecido previamente, pero otorgará a los Estados la opción de adelantarlas si así lo desean.
Esta decisión busca mitigar la ola de críticas provenientes de diversas organizaciones no gubernamentales y padres de familia. Durante su conferencia matutina, Sheinbaum defendió al secretario de Educación, Mario Delgado, enfatizando que el calendario había sido aprobado por unanimidad por todos los secretarios de Educación estatales. “No fue una ocurrencia de Mario”, afirmó, tratando de aclarar que la propuesta inicial contaba con un respaldo amplio.
A pesar de esta defensa, la presidenta se mostró cautelosa respecto a la nueva propuesta, indicando que se requerirá la aprobación en una reunión extraordinaria programada para el mismo día entre Delgado y los 32 secretarios de Educación de los Estados. “El objetivo es que sea una decisión de consenso, como fue la decisión del viernes”, señaló Sheinbaum.
Los acontecimientos han generado un ambiente de incertidumbre. El Gobierno federal, que inicialmente anunció de manera pública el cambio en el calendario escolar a menos de un mes del inicio del torneo mundial, ahora se limita a presentar esta situación como una “propuesta de Delgado”, trasladando finalmente la responsabilidad de la decisión a los Estados.
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