Problemas en la remodelación del Estadio Azteca a un mes del Mundial

Problemas en la remodelación del Estadio Azteca a un mes del Mundial

A poco más de 30 días del inicio del Mundial de Fútbol, que arrancará el 11 de junio en el Estadio Azteca de Ciudad de México, la presión recae en Emilio Azcárraga Jean, presidente del Grupo Ollamani, propietario del icónico recinto deportivo. La remodelación del Estadio Azteca ha enfrentado múltiples desafíos, incluidos problemas sociales, económicos y burocráticos, a pesar de que México fue designado coorganizador del torneo junto a Estados Unidos y Canadá desde 2018. Las obras, que apenas comenzaron en mayo de 2024, enfrentan un cronograma que apunta a su finalización para finales de 2025, pero los trabajos aún continúan a contrarreloj a tan solo unos días de la reinauguración del estadio, que tuvo lugar el 28 de marzo. A medida que se realizan distintos eventos deportivos, queda claro que las mejoras realizadas en el ahora llamado Estadio Banorte no cumplen con las expectativas para un evento de tal magnitud.

Plazos y quejas

Conforme al cronograma de la FIFA, el Grupo Ollamani debía entregar el estadio el 11 de mayo, un mes antes del inicio del Mundial, para que se pudiera preparar adecuadamente para el evento. Sin embargo, las quejas de los aficionados han sido constantes desde la reapertura del recinto, que incluyó un encuentro entre México y Portugal.

Quejas sobre la experiencia del espectador

En la grandiosa reapertura del estadio, los problemas de visibilidad de los asientos primordiales fueron evidentes. Aficionados que adquirieron boletos en las primeras filas reportaron que su vista estaba bloqueada por la publicidad en el campo y la presencia de fotógrafos. Durante un partido reciente entre Cruz Azul y Atlas, se constató que las primeras filas estaban inhabilitadas por esta situación. Además, algunos asientos en la zona oeste no estaban disponibles porque no se habían colocado.

Quienes asistieron al partido inaugural también expresaron su descontento. Por ejemplo, un espectador notó que su lugar, en la zona alta del estadio, tenía la vista obstruida por estructuras de cemento, imposibilitando disfrutar del partido a pesar de haber pagado una significativa suma por su entrada. Las quejas también incluyeron baños en condiciones deficientes, con reportes de falta de mantenimiento y áreas peligrosas.

Un estatus comprometido

La situación demuestra que la prisa por entregar la remodelación ha afectado la calidad general del Estadio Azteca. La promesa de Grupo Ollamani de devolver la grandeza a este coloso, que llevará a cabo cinco partidos durante el Mundial, se ve cada vez más lejana. Azcárraga ha mencionado que las obras seguirán hasta el torneo, pero el tiempo se agota.

Diseñado por el arquitecto mexicano Pedro Ramírez Vázquez hace más de 50 años, el Estadio Azteca es considerado un templo del fútbol, ya que ha sido sede de dos finales de la Copa Mundial de la FIFA, un hito inigualable.

Detalles de la remodelación

Según un artículo del medio mexicano Expansión, los arquitectos Bruce Miller y Jonathan Mallie, de la firma Populous, están detrás de las obras, aunque la carga principal de las remodelaciones descansa en David Lizárraga. Mallie ha señalado que los estadios actuales deben adaptarse a la simbiosis entre el deporte y el entretenimiento, buscando ofrecer espacios multiusos. Sin embargo, la ejecución de este plan parece haber quedado corta.

Los detalles de la renovación del Azteca son aún vagos, limitándose a la instalación de 2,000 luces LED, áreas exclusivas y nuevo equipamiento tecnológico, sin abordar adecuadamente la experiencia del usuario. Santiago Vázquez, arquitecto del proyecto, reconoce que aunque hay mejoras, no se alcanzó el nivel esperado para un recinto de primer nivel.

Roberto Ruano, vocero de la Asociación de Palcos y Plateas del Estadio, destacó que las mejoras son visibles, pero no han beneficiado a los propietarios de los palcos, quienes aún no han recibido compensaciones por los dos años de restricciones debido a las obras.

Complicaciones adicionales

Otro problema que ha surgido en el proceso de renovación es la situación relacionada con los palcos del Estadio. Originalmente financiados por inversores privados, estos espacios fueron motivo de negociaciones complicadas con FIFA, resultando en costes de 62.4 millones de dólares para Grupo Ollamani, a fin de asegurar su uso durante el Mundial. Mientras tanto, las áreas de lujo, conocidas como Hospitality, han recibido más atención, aunque con serias críticas sobre la accesibilidad.

Las complicaciones no terminan ahí; los problemas de conectividad a Internet y accesos han sido notorios, afectando tanto a aficionados como a medios de comunicación. La FIFA ha demandado una mejor infraestructura de red, dejándole a Grupo Ollamani la tarea urgente de corregir deficiencias antes del inicio del torneo.

Con el reloj en cuenta regresiva, el Grupo Ollamani se enfrenta a un desafío monumental para cumplir con las expectativas del Mundial. La necesidad de demostrar su preparación es más urgente que nunca.

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