Un ataque armado dejó a decenas de personas en estado de pánico en la Pirámide de la Luna, una de las principales atracciones de la zona arqueológica de Teotihuacán, en el Estado de México. El autor del ataque, Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, disparó con un revólver calibre .38, hiriendo a siete personas y causando lesiones a otras seis durante el ataque que tuvo lugar el lunes. Entre los heridos se encuentra un ciudadano canadiense que perdió la vida.
Los videos subidos a redes sociales muestran la escena de terror, con visitantes arrojados al suelo o escondidos entre las piedras de la pirámide. Jasso Ramírez se tomó su tiempo para maniobrar con el arma, disparando a la multitud mientras su comportamiento indicaba que era consciente de ser grabado. Posteriormente, se suicidó después de recibir un disparo en la pierna por parte de la Guardia Nacional, que llegó a la escena para manejar la crisis.
Las investigaciones revelaron que Jasso Ramírez provenía del municipio de Tlapa, en Guerrero, y que residía en la Ciudad de México. Entre sus pertenencias se encontraron panfletos vinculados a la masacre de Columbine, un hecho que parece haber sido su inspiración. La Fiscalía del Estado de México ha mencionado que el atacante presentaba un “perfil psicopático”, considerándolo un copycat capaz de replicar crímenes icónicos.
Detalles del Ataque y el Perfil del Asaltante
El ataque fue caracterizado por la naturaleza aleatoria de sus víctimas, todas extranjeras. Durante el incidente, Jasso Ramírez llevó a cabo un discurso repleto de xenofobia y misoginia. Grabaciones muestran sus amenazas hacia los turistas, en las que expresa desprecio hacia sus nacionalidades y hace referencias a un sacrificio, evocando las prácticas que se realizaban en la antigua Teotihuacán. Además, la camiseta que llevaba, con la leyenda “Disconnect & Self-Destruct”, es común en la comunidad de True Crime, relacionada con crímenes notables y sus autores.
Reacciones y Consecuencias del Crimen
El impacto del ataque ha suscitado preocupación no solo por la seguridad en Teotihuacán, sino también por el incremento de actos violentos motivados por el extremismo y la misoginia en México. Este incidente se suma a otros crímenes recientes, como el asesinato de dos profesoras en Michoacán por un adolescente, y un caso en la UNAM donde un estudiante fue atacado con un cuchillo. A pesar de la reciente disminución en las cifras de homicidios en el país, este evento subraya un nuevo tipo de violencia que está surgiendo, separada de los conflictos relacionados con el narcotráfico.
Ante este panorama, las autoridades han anunciado medidas de seguridad más estrictas en zonas arqueológicas para proteger tanto a turistas como a locales, evidenciando la urgencia de abordar este fenómeno extremo dentro de la sociedad mexicana.