Los Sesgos de Género y el Autismo en Mujeres: Un Problema Invisible
Los sesgos de género actúan como hongos en la cocina: invisibles e inofensivos a simple vista, pero profundamente arraigados y disruptivos. Este fenómeno ha tenido un impacto significativo en la atención hacia el autismo en mujeres. La experiencia de Violeta, una mujer autista diagnosticada en la edad adulta, ilustra cómo estas percepciones erróneas pueden afectar la vida de muchas personas.
La Lucha Personal de Violeta
Desde pequeña, Violeta se sintió diferente, siguiendo las normas de género que la catalogaban como una niña “buena” y estudiosa. Sin embargo, su vida interna era un caos de emociones: tristeza, miedo y un deseo de ser comprendida. Con el tiempo, aprendió a enmascarar su verdadero yo, lo que resultó ser extenuante.
Durante años, supuso que sus dificultades eran características personales, sin entender que podrían relacionarse con el autismo. Sensaciones como el agotamiento tras socializar o la necesidad de soledad eran rasgos comunes entre las mujeres autistas, características que a menudo no se reconocen en los manuales de diagnóstico, que están mayormente centrados en niños.
Un Viaje de Autodescubrimiento
Violeta inició un proceso con neuropsicología que le abrió las puertas hacia el entendimiento del espectro autista. En el Día Internacional de Concienciación sobre el Autismo, recibió su diagnóstico, que revelaba una doble excepcionalidad: ser autista y poseer altas capacidades. Este diagnóstico se convirtió en su «llave maestra».
A partir de este momento, Violeta comenzó a unir las piezas de su vida, reconociendo que sus molestias, como las luces brillantes y ciertos olores, eran manifestaciones de su perfil sensorial. El apoyo de su esposo fue esencial para entender su percepción del mundo, aspectos que antes consideraba anómalos.
El Nuevo Enfoque en la Vida Cotidiana
Después de su diagnóstico, volar en avión se transformó en una experiencia más llevadera con el uso de cascos para aislar el ruido. Este cambio le permitió disfrutar de situaciones que anteriormente eran estresantes, mostrando que es posible adaptarse y sentirse bien.
No obstante, el camino no estuvo exento de obstáculos. Violeta ha enfrentado escepticismo en diversas consultas médicas, donde se le cuestionó su diagnóstico debido a su capacidad para mantener contacto visual o tener relaciones interpersonales. Estas reacciones evidencian los sesgos y el capacitismo aún presentes en el ámbito médico.
El Valor de la Identidad y el Apoyo
El proceso de autocomprensión ha llevado a Violeta a identificarse plenamente como ella misma. Ahora comprende que necesita apoyos y ajustes en su entorno. No requiere antidepresivos, sino un mundo que se adecue a sus necesidades, lo que resalta la importancia de reconocer las diferencias como parte de la diversidad humana.
Las mujeres y personas autistas merecen el reconocimiento y el apoyo necesario para vivir de manera plena. Violeta, una buscadora incansable de comprensión, ha demostrado que el cuidado y el apoyo son fundamentales para el bienestar de todos.