Vicaría de la Solidaridad: 50 años de apoyo a perseguidos durante la dictadura

Vicaría de la Solidaridad: 50 años de apoyo a perseguidos durante la dictadura

La Vicaría de la Solidaridad: 50 años de lucha por los derechos humanos en Chile

La Vicaría de la Solidaridad, un pilar fundamental en la defensa de los derechos humanos durante el régimen militar de Augusto Pinochet (1973-1990), emergió tras el cierre del Comité Propaz, establecido por las iglesias cristianas y la comunidad judía tras el golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973. Este cierre, una decisión del régimen, provocó que el cardenal Raúl Silva Henríquez, arzobispo de Santiago, creara la Vicaría, organizada bajo el derecho canónico y situada en el Palacio Arzobispal, junto a la catedral metropolitana. De esta manera, la Vicaría se protegía de cualquier intento de disolución por parte del régimen.

El Rol de la Vicaría de la Solidaridad

Desde su creación el 1 de enero de 1976, la Vicaría se convirtió en un refugio para perseguidos políticos y familiares de desaparecidos, asesinados y detenidos por los cuerpos represivos. A lo largo de sus 16 años de funcionamiento, hasta 1992, la institución ayudó a recopilar testimonios sobre la violación de derechos humanos, presentó recursos legales y apoyó a las familias en su lucha por la justicia. Pese a la presión del régimen, la Vicaría logró seguir operando y documentando las atrocidades cometidas.

Conmemoración y exposición en el Museo de la Memoria

Para conmemorar este significativo hito, el Museo de la Memoria y los Derechos Humanos está llevando a cabo una exposición fotográfica que destaca el trabajo de la Vicaría de la Solidaridad. Según la directora ejecutiva del museo, María Fernanda García, la muestra busca informar sobre los momentos más relevantes de la Vicaría, que se considera un cimiento del propio museo. Entre las imágenes mostradas, destaca una manifestación de 1986 con trabajadores de la Vicaría en las calles de Santiago.

El trabajo diario de la Vicaría

Ubicada en el segundo y tercer piso del Palacio Arzobispal, la Vicaría tuvo espacio para más de cien funcionarios, incluidos abogados, trabajadores sociales y religiosos. Se desarrollaron múltiples departamentos, incluyendo jurídico y laboral, donde se redactaron miles de recursos de amparo que, en su mayoría, fueron rechazados por un sistema judicial cómplice. Además, la Vicaría organizaría comedores infantiles y colaboró con varias agrupaciones de familiares de víctimas.

El esfuerzo incesante de su personal culminó en un registro minucioso de las detenciones de miles de personas, que ayudó a desentrañar la estructura operativa de los organismos represivos de la dictadura, como la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA) y la Central Nacional de Informaciones (CNI).

Casos emblemáticos y su impacto

Uno de los casos más notorios fue el hallazgo de cadáveres en noviembre de 1978, en un horno de cal cerca de Lonquén, donde se descubrieron los cuerpos de 15 personas, detenidas por Carabineros. Este evento marcó un punto de inflexión en la lucha por los derechos humanos en Chile, revelando que los desaparecidos habían sido asesinados y sus cuerpos ocultos.

En 1985, un duro golpe contra la Vicaría se produjo con el secuestro y asesinato de Manuel Guerrero y José Manuel Parada, un hecho que causó un gran impacto en el país y resultó en la renuncia de un alto cargo de Carabineros.

Legado y uso actual de los archivos

A pesar de la conclusión formal de su trabajo en 1992, los archivos de la Vicaría han sido cruciales en la búsqueda de verdad y justicia, siendo fundamentales para el Informe Rettig, que documentó las violaciones de derechos humanos durante la dictadura de Pinochet. Hoy, estos documentos son consultados frecuentemente por jueces y víctimas, quienes buscan validar su condición ante el Estado o recuperar su memoria histórica.

La documentación acumulada también ha sido utilizada por muchos que necesitan enfrentar su pasado, proporcionando consuelo y sanación a quienes sufrieron prisiones o persecuciones.

Refuerzo de la memoria histórica

El legado de la Vicaría de la Solidaridad es clave para asegurar que las violaciones a los derechos humanos del pasado no se repitan. Javier Luis Egaña, el primer secretario ejecutivo de la Vicaría, destaca la importancia de conservar estos archivos como un recordatorio y una herramienta para la memoria histórica de Chile.

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