Venezolanos encuentran refugio en La Esperanza, símbolo de la transición fronteriza.

Venezolanos encuentran refugio en La Esperanza, símbolo de la transición fronteriza.

Venezolanos en La Esperanza: Historias de Migración y Esperanza

Jenny de Silva, una valenciana de 41 años, se estableció hace siete años en La Esperanza, un barrio de Villa del Rosario, parte de la zona metropolitana de Cúcuta, Colombia. Ubicado a pocos kilómetros del puente fronterizo Simón Bolívar, que conecta a Colombia con Venezuela, este lugar ha acogido a miles de migrantes como ella, quienes han huido de la crisis económica en su país natal. “Empezó la crisis, estaba embarazada y nos tocó emigrar. No se conseguía comida ni medicamentos”, recuerda sin amargura mientras comparte su experiencia frente a una casa donde se ofrecen clases gratuitas sobre la Biblia, en la falda de la montaña.

El Impacto de la Crisis en Venezuela

La situación en Venezuela ha generado un éxodo masivo, y muchos migrantes como Jenny tienen historias desgarradoras. Su familia aún se encuentra en Valencia, estado Carabobo, mientras que ella busca reconstruir su vida en Cúcuta. “Desde que Estados Unidos capturó a Nicolás Maduro, solo salen de casa para compras necesarias. La situación es incierta”, menciona, dejando claro que por ahora no planea regresar a Venezuela. “Si se me repite la enfermedad, aquí me pueden atender, allá no”, expresa.

La Esperanza: Un Refugio para los Migrantes

En La Esperanza, la mayoría de los habitantes son venezolanos o colombianos que han regresado tras vivir en el país vecino. En la parte alta del barrio, un asentamiento informal se extiende con pequeñas casas elaboradas de madera, zinc o ladrillos. Este espacio se ha convertido en un refugio para quienes buscan iniciar de nuevo tras dejar todo atrás.

Voces Cautelosas en la Diáspora

Lady, una joven de 25 años, también vive en La Esperanza. Prefiere no revelar su apellido por temor a represalias. “No quiero hablar de política”, dice mientras juega con su pequeña hija. Es la única de su familia que ha salido del país y sabe que su situación es delicada, ya que su familia es chavista y vive en Puerto La Cruz. “Planeo regresar a Venezuela, pero no todavía”, afirma con cierta inseguridad, recordando su experiencia como desertora de la Guardia Nacional Bolivariana.

Condiciones de Vida y Esperanzas Futuras

Con más de ocho millones de migrantes dispersos en toda América Latina, Colombia se ha convertido en el principal destino de la diáspora venezolana. Este fenómeno ha transformado áreas como Cúcuta, donde más de 200,000 venezolanos residen actualmente, y 40,000 están en Villa del Rosario. El flujo de migrantes ha generado un impacto significativo en la economía y la dinámica social de estas regiones.

En un miércoles nublado en Cúcuta, niños juegan en las calles polvorientas, mientras que figuras como Ilvia Marlene Esleiman, de 68 años, buscan reconstruir sus vidas vendiendo productos en el barrio. “Me duele lo que está pasando en Venezuela”, confiesa, mostrando la preocupación de muchos migrantes que, a pesar de estar en un nuevo país, llevan consigo la nostalgia y el dolor por su patria.

Razones para la Esperanza

La vida en La Esperanza está marcada por historias de resiliencia y fe. Rosaura Josefina Carrillo, de 65 años, oriunda de Ciudad Bolívar, ha logrado adaptarse y sueña con regresar a Venezuela para construir un nuevo hogar. “Creo que Venezuela volverá a brillar”, afirma, reflejando la esperanza que muchos mantienen a pesar de la adversidad.

La Esperanza, al igual que otros asentamientos en Cúcuta, se convierte así en un microcosmos donde se entrelazan las vivencias de miles de venezolanos que buscan una nueva vida, sin olvidar sus raíces y la situación de su país.

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