El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el domingo el rescate exitoso del segundo piloto del caza F-15, derribado por Irán el viernes. La búsqueda intensiva del piloto tuvo lugar tanto por parte de las fuerzas estadounidenses como de las iraníes, conscientes de la importancia estratégica del prisionero de guerra. Horas después del ataque, el primer piloto ya había sido encontrado. Irán, sin embargo, ha intentado minimizar lo que considera un triunfo estadounidense, con la Guardia Revolucionaria informando sobre la destrucción de varias aeronaves durante la misión de rescate, que incluye al menos un avión de transporte militar y dos helicópteros Black Hawk.
En un comunicado, Trump destacó que ha logrado una victoria necesaria en un conflicto que ha superado múltiples expectativas de duración. Tradicionalmente, estas operaciones de rescate se llevan a cabo en la oscuridad y de forma rápida, pero esta vez, la operación fue prolongada y coordinada con un amplio despliegue de fuerzas de operaciones especiales. Según información de The New York Times, el rescate implicó a cientos de efectivos.
El piloto se había refugiado en una grieta de una montaña, un hecho desconocido tanto para los rescatadores estadounidenses como para los iraníes. La CIA implementó una estrategia de engaño, pretendiendo que el piloto había sido capturado y sacado del país en un convoy terrestre. Tras localizar el refugio del piloto, la CIA notificó al Pentágono, que organizó la audiencia de rescate.
Trump celebró la acción en su red social, Truth, afirmando que las Fuerzas Armadas de EE. UU. realizaron una de las operaciones de búsqueda y rescate más audaces de su historia. En un giro sorprendente, las fuerzas estadounidenses dispararon contra su propio avión de transporte C-130 para evitar que cayera en manos iraníes, ya que se quedó atascado en el barro durante la misión.
Retórica iraní y amenazas
A pesar del éxito del rescate, Irán ha optado por una retórica de victoria. Un portavoz militar iraní afirmó que el rescate había fracasado, mientras que el coronel Ebrahim Zolfagari, del Cuartel General Central Jatam al-Anbiya, anunció que una aeronave estadounidense había sido derribada durante los intentos de rescate. La Guardia Revolucionaria señaló la pérdida de otros dos aparatos.
Mientras tanto, la preocupación inicial de EE. UU. acerca del piloto rescatado se desvanece, pero las amenazas hacia Irán continúan. Trump recordó a Teherán que se aproxima un nuevo plazo para llegar a un acuerdo que ponga fin a las hostilidades, advirtiendo sobre las consecuencias si no se alcanza un entendimiento. Además, Israel parece estar en espera de permiso de Washington para atacar instalaciones energéticas iraníes, según indicaciones de altos mandos de defensa.
La escalada de tensiones se traduce en ataques continuos. Recientemente, Israel atacó un complejo petroquímico en Irán, causando serios daños que detuvieron operaciones en dos plantas estratégicas mientras se justificaba que producían materiales químicos para armamento. En respuesta, Irán llevó a cabo un ataque en el Golfo, donde drones incendiaron varias unidades operativas de Gulf Petrochemical Industries Company, aunque no hubo víctimas reportadas.
A su vez, los hutíes en Yemen, apoyando a Irán, intentaron recientemente atacar el aeropuerto Ben Gurión de Israel, aunque sin éxito, recordando un ataque anterior en mayo de 2025 que generó pánico al impactar un proyectil cerca de una de las terminales.