Claudia Sheinbaum, presidenta de México, se presenta como una líder más consolidada en contraste con el pasado, proyectando una dirección clara en momentos de adversidad. La 37 reunión de embajadores y cónsules, realizada durante tres días y concluyendo con un encuentro entre la mandataria y los diplomáticos en Palacio Nacional, ha evidenciado este cambio.
Éxitos y Desafíos en el Gobierno de Sheinbaum
Durante el cónclave, la presidenta destacó logros como la disminución del 40% en homicidios y la salida de 13 millones de personas de la pobreza, cifras que presentó como un éxito del obradorismo. Esta información fue adelantada a los diplomáticos, quienes también recibieron una instructiva sobre cómo comunicar estas cifras al mundo.
Sheinbaum enfatizó la importancia de resaltar la recuperación en la seguridad del país durante el Mundial de Fútbol, mencionando a ciudades como Guadalajara, Monterrey y la Ciudad de México como áreas seguras. Sin embargo, el mensaje no estuvo exento de advertencias sobre la cautela en el manejo de redes sociales, reflejando su preocupación por la percepción externa.
Interacción con el Gabinete y Desafíos Regionales
En tres intensos días de reuniones, los diplomáticos tuvieron la oportunidad de dialogar con secretarios de Estado, aunque se sintió que la alta burocracia restó protagonismo a las voces de los representantes en el extranjero. A pesar de los logros anunciados, la presidenta no pudo evitar mencionar los graves retos de seguridad en estados como Tamaulipas y Sinaloa, lo que añade complejidad a la situación actual.
Además, la mandataria confirmó que las relaciones con Estados Unidos siguen siendo tensas. En cada conversación, el presidente estadounidense ha insinuado la posibilidad de una intervención, a lo que México ha respondido firmemente en contra. Esto refleja una postura de firmeza en el manejo de la política exterior.
Relación con los Consulados y la diáspora mexicana
Sheinbaum mostró una disposición renovada para interactuar con los consulados en Estados Unidos, promoviendo un enfoque de «menos escritorio y más territorio». Este enfoque se tradujo en la disposición estratégica de los consulados en su reunión en Palacio, priorizando a aquellos en ciudades clave como Houston y Miami.
Este cambio refleja una voluntad de fortalecer la relación con la diáspora mexicana, un tema que continúa siendo prioritario para el Gobierno federal. La presidenta ha resaltado que la comunicación directa con los paisanos es esencial en su estrategia.
Retos en la comunicación y la percepción pública
No obstante, el cónclave no estuvo exento de críticas. La falta de participación activa por parte de algunos funcionarios en temas de comunicación fue evidente, así como la ausencia notable del exvocero presidencial Jesús Ramírez. Asimismo, se percibió que la presentación del titular de la Agencia Digital del Gobierno fue poco interactiva, limitándose a exponer información sin abrir espacio para preguntas.
Durante la comida con representantes del Congreso, el diputado Pedro Vázquez González destacó al proponer una iniciativa para aumentar los recursos destinados a las embajadas, un movimiento que podría impactar positivamente la operatividad de las representaciones diplomáticas.
La encrucijada del Gobierno ante la opinión pública
Con la intención de proyectar una imagen de progreso y avances hacia una sociedad más igualitaria, el Gobierno enfrenta un duro desafío en la atención a las víctimas de violencia. La percepción de que, a pesar de la reducción de homicidios, las necesidades de justicia para las familias de los desaparecidos no son atendidas, genera desconfianza en la comunicación oficial.
La situación en México, marcada por la violencia y las críticas hacia el manejo de la libertad de expresión, pone en aprietos a los diplomáticos. El reto de proyectar una imagen positiva del país se complica ante las realidades que viven muchos ciudadanos, evidenciando la necesidad de un esfuerzo más significativo en la atención a las víctimas y en la construcción de una narrativa coherente con las experiencias vividas.
A medida que el Gobierno intenta posicionar sus logros en el ámbito internacional, la efectividad de su discurso dependerá de la acción concreta y el compromiso de atender los problemas que enfrenta la sociedad. Los diplomáticos se enfrentarán a un panorama complejo al representar a un México en transformación.