Claudia Sheinbaum, presidenta de México, apareció ante una multitud de medios de comunicación en la Fira de Barcelona, donde participó en la IV Reunión en Defensa de la Democracia. En su primera visita oficial a Europa, destacó la relevancia de la cumbre y citó a Abraham Lincoln, subrayando que “la democracia es el poder del pueblo, por el pueblo y para el pueblo”. Ante las consultas sobre la crisis diplomática con España, Sheinbaum aseguró que “no hay crisis diplomática, nunca la ha habido”, haciendo hincapié en el reconocimiento de la fuerza de los pueblos originarios en su país.
A las 10 de la mañana, se produjo un encuentro muy esperado entre la mandataria mexicana y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Este primer contacto de alto nivel en ocho años ocurrió tras una carta de disculpas que envió en 2019 el anterior presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, al Rey de España por los abusos cometidos durante la conquista. La interacción entre ambos líderes, quienes posaron sonrientes para las cámaras, representó un paso hacia la reconciliación en las relaciones bilaterales.
Posteriormente, Sheinbaum y Sánchez sostuvieron una reunión privada de más de media hora, donde abordaron temas relevantes para ambos países. Sheinbaum mencionó que discutieron la importancia de reconocer la Conquista y la llegada de los españoles, así como el compromiso de continuar el reconocimiento de los pueblos originarios. También se mostró optimista sobre el diálogo, haciendo referencia a declaraciones pasadas de Felipe VI respecto a los abusos históricos.
Durante la recepción oficial, la presidenta mexicana propuso que la próxima cumbre de líderes progresistas se realice en México, un gesto acogido por Sánchez, quien confirmó que el encuentro se llevará a cabo en 2027 en tierras mexicanas. Este anuncio marcó otro avance en la relación entre ambos mandatarios.
En su discurso inicial en la cumbre, Sheinbaum enfatizó la solidaridad del pueblo mexicano, resaltando la resistencia ante el individualismo y la discriminación. “Vengo de un pueblo que reconoce su origen en las grandes culturas originarias… que nunca fueron derrotadas”, afirmó, recordando la historia y la dignidad de las comunidades indígenas.
La presidenta también abordó la política exterior de México, manifestando que el país ha defendido principios de respeto a la autodeterminación, no intervención y solución pacífica de controversias a lo largo de sus 100 años de historia. En un contexto de crisis global, Sheinbaum abogó por el diálogo y la paz, proponiendo que el 10% del gasto mundial en armamento se destine a programas de reforestación.
Sheinbaum concluyó su intervención instando a elevar el amor sobre el odio y la fraternidad por encima de la guerra, promoviendo un enfoque de diversidad y solidaridad para enfrentar los retos políticos del futuro.