En Bogotá, la conexión con los ecosistemas que rodean la ciudad está cobrando cada vez más relevancia. Con cerca de ocho millones de habitantes, los bogotanos están comenzando a explorar los cerros, páramos, bosques y humedales de la región, impulsados por campañas de concienciación promovidas por organizaciones ambientales, turísticas y comunitarias. Esta iniciativa busca fomentar el cuidado de esos ecosistemas, vitales para la provisión de agua y la calidad del aire en la capital colombiana.
Recorridos por la Naturaleza
Baleny Torres, directora de RoadTrip Colombia, una empresa dedicada al turismo de naturaleza, afirma que la demanda por recorridos en Bogotá y sus alrededores ha ido en aumento. A través de alianzas con guías locales y organizaciones comunitarias, RoadTrip ofrece paseos por lugares clave como el páramo de Chingaza, donde los visitantes pueden aprender sobre los sistemas hidrológicos que abastecen de agua a la ciudad, y el páramo de Guacheneque, que marca el origen del río Bogotá y su problemática de contaminación. Aunque el acceso al páramo de Sumapaz es restringido por la falta de un Plan de Ordenamiento Ecoturístico, se permiten visitas a áreas de amortiguamiento, donde se pueden conocer los esfuerzos de conservación de las comunidades locales.
Turismo Regenerativo en La Vega
RoadTrip también explora municipios cercanos como La Vega, situada a una hora y media de Bogotá. Allí, en colaboración con Paraíso Andino, un proyecto de turismo regenerativo, se han transformado 25 hectáreas de potreros en bosque subandino. Germán Galindo, zootecnista y fundador de Paraíso Andino, enfatiza la importancia de este ecosistema, que actúa como un puente entre los climas cálido y frío de los valles interandinos y los páramos. Galindo lamenta que queda muy poco de este bosque, vital para la biodiversidad, y destaca cómo el turismo sostenible puede contribuir a su conservación.
Los visitantes pueden disfrutar de recorridos de 10 kilómetros por senderos que atraviesan el bosque, además de opciones de alojamiento. Durante las visitas, se imparten lecciones sobre las 140 especies de aves y 17 de mamíferos que habitan la zona, la importancia de la restauración del ecosistema, los problemas de la deforestación y cómo la comunidad puede participar en la protección del entorno natural.
Conservación de Humedales
Por otro lado, la Fundación de Humedales de Bogotá, establecida en 2011, busca promover la conservación de estos ecosistemas, que ofrecen numerosos beneficios, como la captura de carbono y la mejora de la calidad del aire. Jorge Emmanuel Escobar, fundador de la fundación, destaca que estos humedales son parte de la identidad bogotana, habiendo disminuido drásticamente su área desde principios del siglo XX, de 50,000 hectáreas a solo 727 actualmente.
Recientemente, se han transformado en espacios de educación ambiental y turismo, con senderos y aulas ambientales, lo que ha atraído la atención de colegios y universidades. Escobar señala que las caminatas son herramientas efectivas para la conservación, aunque deben ser gestionadas responsablemente para minimizar impactos negativos. Es crucial contar con Planes de Ordenamiento de Ecoturismo que establezcan límites de carga y regulaciones para garantizar el manejo adecuado del turismo en estas áreas.
Impulso a la Conciencia Ambiental
La gestión responsable del senderismo puede fortalecer el sentido de pertenencia y aprendizaje entre los visitadores, generando presión ciudadana para exigir mejores prácticas de gestión ambiental. Esto podría impulsar una mayor inversión pública y privada en la conservación de los ecosistemas de Bogotá, permitiendo un trabajo conjunto entre ciudadanos, organizaciones y autoridades.