La reforma para reducir la jornada laboral en México avanza en el Congreso, aunque con incertidumbres sobre su implementación real. El Senado mexicano aprobó recientemente la propuesta impulsada por la presidenta Claudia Sheinbaum, que busca reducir la jornada laboral de 48 a 40 horas semanales de manera gradual, comenzando en enero de 2027 y finalizando en 2030. Sin embargo, la oposición —formada por los partidos PAN, PRI y MC— teme que esta enmienda beneficie más a los empresarios que a los trabajadores, ya que no se estipulan los dos días de descanso obligatorios.
La senadora priista Cristina Ruiz expresó: “Trabajar seis días no es descanso. Lo que quiere el pueblo es cinco días de trabajo y dos días de descanso; aprobar lo contrario es mentir”. Además, se cuestionan las 12 horas extras permitidas a la semana, un avance frente a las nueve que se proponían inicialmente. A pesar de las objeciones, el Senado aprobó la reforma, que ahora debe ser discutida en la Cámara de Diputados, donde también se esperan resistencias.
Las críticas sobre los nuevos términos y condiciones de la enmienda han centrado el debate. Ruiz subrayó que “decimos ‘no’ a seis días de trabajo, no a un día de descanso, no a 12 horas extras”. Por su parte, el legislador panista Marko Cortés reconoció aspectos positivos, aunque calificó la reforma como “un acto de justicia a medias”. La discusión se ha centrado especialmente en la falta de un descanso garantizado y la gradualidad de la reducción de la jornada laboral.
La propuesta, que revive un tema estancado durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, fue uno de los compromisos asumidos por la administración de Sheinbaum. Después de ocho meses de diálogo con empresarios y sindicatos, la iniciativa fue presentada en diciembre y ha recibido el respaldo mayoritario en el Senado, aunque con la oposición de muchas enmiendas que buscaban establecer días de descanso obligatorios.
Desde el partido Morena, el legislador Oscar Cantón argumentó que “el 35% de la población laboralmente activa tiene dos días de descanso por cinco trabajados, logrando esto a través de contratos colectivos”. La reforma tiene como objetivo beneficiar a más de 13.5 millones de trabajadores en el país.
La Cámara de Diputados ya ha comenzado a sentir las tensiones en torno al proyecto, que presenta pocas posibilidades de ser modificado. En el recinto legislativo, los diputados de Movimiento Ciudadano han hecho eco de sus demandas con pancartas que reclaman “40 horas, ¡ahora!” y “2 días de descanso a la semana por ley”. La diputada Ivonne Ortega cuestionó: “Están dando gato por liebre; son 40 horas, sí, pero hasta 2030, y con un día de descanso”. A pesar de las críticas, el voto a favor de la reforma se mantiene entre varias bancadas.
La propuesta de reforma también se apoya en estadísticas que reflejan que los trabajadores en México laboran, en promedio, más de 2.100 horas al año, cifra que supera los promedios de los países de la OCDE. Además, el 27% de la población trabaja más de 48 horas semanales, un porcentaje que se destaca entre los miembros de este organismo internacional.