La situación de la prensa en México es alarmante, con al menos seis periodistas asesinados en los primeros seis meses de 2026. Este contexto de violencia y miedo se ha intensificado con el reciente homicidio de Josué Martínez Contreras, de 39 años, ocurrido el jueves en San Lucas Atoyatenco, San Martín Texmelucan, Puebla. Martínez fue atacado a tiros mientras estaba acompañado por su hijo de 13 años, quien pidió ayuda a los servicios de emergencia, que no pudieron hacer nada al llegar al lugar del crimen.
Este asesinato se suma a otros casos trágicos en el país. El 3 de julio, el periodista y activista ambiental Manuel Alejandro Moreno Serna fue asesinado en Zihuatanejo, Guerrero. Otro caso relevante es el de Roxana Berenice Guzmán, periodista originaria de Veracruz, quien fue secuestrada y hallada muerta semanas después de grabar su propio cautiverio. En la misma línea, Luis Ángel López Valdez fue asesinado el 11 de junio en Poza Rica, Veracruz; mientras que Juan David Gámez perdió la vida en Nuevo León en marzo. El 8 de enero, Carlos Castro fue también asesinado en Poza Rica.
Estos sucesos reflejan un clima de violencia creciente que rodea a la profesión periodística en México, agravando la ya precaria situación de libertad de expresión en el país.