La transición energética en Colombia, prometida por el presidente saliente Gustavo Petro, se ha visto marcada por el estancamiento en el sector de hidrocarburos, un área clave para financiar dicha transición. Durante su administración, que representa el primer gobierno de izquierda en la historia contemporánea del país, la Agencia Nacional de Hidrocarburos no firmó ningún nuevo contrato de exploración petrolera en un periodo de cuatro años. En contraste, durante el mandato de Álvaro Uribe se firmaron 229 contratos, 165 bajo Juan Manuel Santos y 71 con Iván Duque.
Bajo niveles de producción y reservas
Actualmente, la producción de crudo en Colombia se encuentra en su nivel más bajo en 16 años, lo que ha llevado a una disminución significativa en las reservas de gas. Esta situación ha obligado al país a importar aproximadamente una tercera parte del gas que consume, según datos de Corficolombiana.
Perspectivas del nuevo gobierno
El próximo 7 de agosto, Gustavo Petro entregará la administración a Abelardo de la Espriella. Este último ha prometido revertir la actual tendencia de declive en el sector, planificando un destrabe de la exploración y promoviendo el uso de fracking. Su objetivo es recuperar la producción de petróleo a los niveles de un millón de barriles diarios, cifra alcanzada hace aproximadamente una década.
La mirada hacia el futuro energético del país se presenta con desafíos importantes, desde la gestión de recursos hasta el equilibrio entre desarrollo sostenible y crecimiento económico.