Rubén Stehberg: Santiago y el Olvido de Nuestras Raíces Aborígenes

Rubén Stehberg: Santiago y el Olvido de Nuestras Raíces Aborígenes

El frío y la humedad caracterizaron la mañana en que se visitó la casa de Rubén Stehberg Landsberge, un reconocido arqueólogo de 76 años, en la comuna de La Reina, al nororiente de Santiago de Chile. Al ingresar, el ambiente seguía fresco, aunque mitigado por una estufa a gas y rodeado de una eclecticidad de objetos que reflejan su trayectoria como coleccionista: desde vasijas y máscaras hasta una menorá judía, todo evidencia de su vida y trabajo en la arqueología.

Rubén Stehberg, quien se desempeñó en la sección de Antropología del Museo Nacional de Historia Natural entre 1974 y 2017, ha estado profundamente involucrado en la investigación de las historias olvidadas del pasado. Su experiencia incluye siete expediciones a las Islas Shetland del Sur en el Océano Antártico, donde descubrió una narrativa “invisibilizada”, vinculada a la participación de indígenas en la caza de lobos marinos, una historia que ha quedado fuera de la mayoría de los relatos de los loberos que visitaron la región.

“Los loberos, que eran de distintas nacionalidades, buscaron mano de obra en los indígenas locales, quienes eran los más capacitados para las faenas de cacería. Sin embargo, nunca se menciona su contribución en los relatos históricos”, explica Stehberg. “Cuando los loberos regresaban a Europa y EE. UU., contaban sus hazañas en las Shetland del Sur, pero ignoraban la presencia indígena que formaba parte fundamental de su éxito”.

Con un enfoque arqueológico, Stehberg se dedicó a investigar los campamentos de los loberos, excavando y descubriendo objetos tanto europeos como indígenas. Estos hallazgos respaldan su hipótesis de que los primeros exploradores no fueron los únicos en llegar a la Antártida; también dependieron de la mano de obra indígena, cuyo legado ha sido históricamente minimizado.

La Recuperación de la Historia Indígena

Stehberg ha dedicado su carrera a recuperar la historia indígena que ha permanecido oculta. “En Santiago, somos casi siete millones de habitantes, la mayoría mestizos, y desconocemos nuestra parte aborigen”, afirma, subrayando la importancia de su labor educativa. Recientemente publicó Mapocho incaico y la fundación de Santiago de Chile (Crítica, 2026), un libro que ha resonado con el público y que ya se encuentra en su cuarta edición.

El texto, resultado de una colaboración interdisciplinaria con el fallecido historiador Gonzalo Sotomayor y el geógrafo Juan Carlos Cerda, busca reivindicar la historia precolombina. El libro está dedicado al cacique Quilicanta, el último gobernador de la provincia incaica del Mapocho, cuya historia ha sido prácticamente ignorada.

Stehberg señala que el fenómeno de la invisibilidad histórica se remonta a la fundación de Santiago por Pedro de Valdivia en 1541, cuando se proclamó que la tierra estaba deshabitada e inhóspita. “Santiago no comenzó de cero; había culturas indígenas establecidas, como el Imperio inca y la Cultura Aconcagua, que coexistieron y desarrollaron una compleja red de regadío, aprovecha por los conquistadores”, detalla.

Un Enfoque Atractivo para el Público General

El autor, además de su trabajo académico, busca atraer a un público más amplio con su obra. “No es un libro dirigido a la Academia. He publicado artículos especializados, pero este es un texto accesible, basado en evidencia científica, para quienes no suelen leer documentos técnicos”, destaca.

Stehberg admite haberse tomado algunas licencias creativas en el libro, utilizando la figura de Inés de Suárez, la mujer que acompañó a Valdivia, como un posible motor de su decisión de conquistar Chile. “Planteo que su relación pudo haber influido en sus decisiones, aunque no sé si esto será bien recibido”, concluye.

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