El Legado de Rossana Reguillo: Una Voz en la Lucha Contra la Violencia en México
Rossana Reguillo, una prominente narradora y analista del horror en México, dejó un legado significativo al abordar la complejidad de la violencia y la impunidad en el país. Sus últimas palabras, “Traigo un desasosiego enorme”, reflejan el profundo pesar que sentía por la situación del país. Esto ocurrió el 24 de febrero de 2026, dos días después de la caída de Nemesio Oseguera, conocido como El Mencho, en Tapalpa, Jalisco. Desde su hogar en Chapala, Rossana mantuvo su compromiso de reflexionar sobre los actos de barbarie que afectan a la nación.
Reflexiones Sobre la Violencia y la Impunidad
El mismo día de su último mensaje, Rossana publicó un artículo titulado La canción y la fosa. En este texto, una reacción ante la muerte de El Mencho, subrayó el impacto de la violencia asociada a las transiciones criminales y la lucha por el control de territorios en México. “Pensé en la violencia que suele acompañar las transiciones criminales, en la disputa por el mando”, escribió, añadiendo su preocupación por los jóvenes que, lamentablemente, se ven involucrados en este conflicto.
Uno de sus textos más impactantes fue sobre el caso de Teuchitlán, donde abordó el hallazgo del Rancho Izaguirre. Rossana reveló la brutal realidad de jóvenes desaparecidos que eran reclutados y exterminados por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). “No estamos ante anomalías o excesos, sino ante un sistema perfectamente articulado donde la producción de cadáveres es parte del orden económico y político del crimen organizado en México”, afirmó.
Un Compromiso con las Madres Buscadoras
A lo largo de su carrera, Rossana se solidarizó especialmente con las madres buscadoras, quienes buscan a sus hijos desaparecidos. En su libro Necromáquina, cuando morir no es suficiente (NED ediciones, 2021), dedicó un espacio a este tema, proponiendo la necesidad de romper con la normalización de la muerte en la sociedad mexicana. Rossana utilizó el concepto de “contramáquinas” para describir la resistencia civil ante la violencia, enfatizando la importancia de estas acciones en la búsqueda de justicia.
Una Académica Comprometida con la Juventud
Doctora en Ciencias Sociales y profesora emérita del ITESO, Rossana Reguillo también se enfocó en la juventud mexicana. En su obra Ciudadano N, crónicas de la diversidad, publicada en 2003, exploró la Guadalajara de finales del siglo XX, planteando preguntas sobre la identidad y la diversidad. Carlos Monsiváis la describió como una voz que, a través del diálogo y la observación, ofrecía una visión profunda sobre la pluralidad de la sociedad.
En 2012, Rossana analizó el surgimiento del movimiento #YoSoy132, reconociéndolo como un hito en la lucha de una generación cansada por el engaño y la manipulación del poder político. Su obra Paisajes insurrectos, jóvenes, redes y revueltas en el otoño civilizatorio de 2017 expandió este análisis a las insurrecciones digitales y los movimientos emergentes.
Un Legado de Resiliencia y Compromiso
Durante casi una década, Rossana lideró el proyecto Signa Lab, donde estudió la manipulación de la agenda pública por parte de actores políticos en las redes sociales. Su labor fue tan relevante que en 2024, Morena intentó vetarla del proceso de selección de preguntas para los debates presidenciales, un acto que ella consideró inaceptable. Con dignidad, decidió alejarse del proyecto, pero mantuvo firmeza en su postura ante las injusticias.
En su obra, Rossana dejó claro que “dar nombre y palabras al horror” era una de sus misiones. Falleció el viernes pasado debido a una enfermedad que la afectaba desde hace años, dejando un vacío difícil de llenar en el ámbito académico y social. Su legado continúa inspirando la lucha contra la violencia y busca justicia en un país sumido en el dolor.