El neurocientífico argentino Rodrigo Quian Quiroga, de 58 años y oriundo de Buenos Aires, guarda un recuerdo importante en su memoria relacionado con un poema de Hilario Ascasubi que aprendió a los 12 años. «Mi madre me quería matar porque no me lo había estudiado para el colegio… Fue tanto el estrés que me lo aprendí y me quedó hasta hoy», relata entre risas.
La memoria, según Quian Quiroga, es un tema fascinante y volátil. Coordinador del programa de investigación Mecanismos Neuronales de la Percepción y la Memoria en el Hospital del Mar Research Institute (IMIM), sostiene que la identidad humana está profundamente conectada con el cerebro. «Si me trasplantan el corazón, seguiré siendo yo, pero un trasplante de cerebro cambiaría mi identidad. A fin de cuentas, la memoria es lo que nos define», explica.
En su nuevo libro, La máquina del olvido (Ariel), que será lanzado el 28 de enero, Quian Quiroga analiza los complejos mecanismos de la memoria y su impacto en la identidad humana. Su investigación no es superficial; hace dos décadas, descubríó las neuronas de Jennifer Aniston, células en el hipocampo que responden a conceptos específicos, destacando un aspecto crucial en la formación de la memoria que nos distingue de otros seres vivos y de la inteligencia artificial.
La Dualidad de Recordar y Olvidar
Pregunta. ¿Más que recordar, somos máquinas de olvidar?
Respuesta. Definitivamente. A diferencia de los demás animales, el olvido es esencial en el pensamiento humano. Seleccionamos información, la procesamos y descartamos detalles, lo que nos permite centrarnos en lo esencial y desarrollar razonamientos más avanzados. Esta capacidad de abstracción está intrínsecamente ligada al olvido.
P. En su libro menciona que «traer un recuerdo a la conciencia implica cambiarlo». ¿Está la memoria en constante reconstrucción?
R. Sí, cada vez que recordamos algo, lo alteramos. Algunas memorias se consolidan, mientras que otras se desvanecen. Esto plantea una paradoja: la memoria define nuestra identidad, pero también es algo inherentemente volátil.
El cerebro es la máquina del olvido: olvidamos mucho y recordamos muy poco, solo lo que nos interesa.
P. Entonces, ¿recordamos o creemos recordar?
R. Recordar es un proceso real, pero los recuerdos son en gran parte construcciones que dependen del sentido común. Muchas de nuestras inferencias son inconscientes y ayudan a formar una narrativa que no siempre coincide fielmente con los hechos.
La Atención como Clave de la Memoria
P. ¿Qué hace que una memoria sea más precisa?
R. La atención es crucial. Olvidamos mucho, pero lo que recordamos con frecuencia está directamente relacionado con lo que nos interesa y en lo que nos concentramos.
P. Los animales también tienen memoria, como los perros que encuentran el camino a casa. ¿Qué diferencia nuestra memoria de la de ellos?
R. Argumento que la memoria humana opera de manera diferente. Mientras que otros animales recuerdan eventos específicos, los humanos podemos abstraer información y hacer asociaciones más complejas, facilitando un nivel de pensamiento más avanzado.
Neuronalidad y Abstracción
P. ¿La clave radica en cómo construimos la memoria?
R. Yes, aunque el cerebro humano no es fundamentalmente distinto al de un chimpancé, sí opera de una manera diferente. He descubierto neuronas que responden a conceptos en humanos, lo que no se ha observado en otras especies, lo que sugiere que somos únicos en nuestra capacidad de abstracción.
P. ¿Las neuronas de concepto que menciona, las famosas neuronas de Jennifer Aniston, no se han encontrado en otros animales?
R. No, son exclusivas de los humanos. Esto respalda la idea de que nuestra inteligencia es distinta y está basada en estas conexiones abstractas, que son fundamentales para nuestro pensamiento.
P. ¿Por qué se tiende a asociar la memoria con la inteligencia?
R. Es un error. La diferenciación clave es que el cerebro humano no busca simplemente recordar, sino entender. Recordamos mejor cuando contextualizamos la información, creando una red de asociaciones.
Cada vez que evocas un recuerdo lo estás cambiando; y el cambio puede ser brutal.
P. ¿Cómo seleccionamos lo que recordamos?
R. A menudo, los recuerdos se automatizan mediante la repetición. Además, las emociones juegan un papel significativo en la profundidad de nuestros recuerdos.
P. ¿Por qué no recordamos nuestra infancia temprana?
R. Esto se debe a la amnesia infantil, relacionada con el desarrollo del hipocampo, el área del cerebro clave para la memoria.
La Naturaleza Humana en la Memoria
P. Ustedes consideran qué nos hace humanos: la memoria, el lenguaje, el sentido común… ¿Cuál es entonces la esencia de ser humano?
R. La capacidad de abstracción. Diferenciamos a los humanos de los animales y a estos de las máquinas, porque los humanos entendemos y podemos contextualizar, mientras que una máquina tiene una memoria perfecta pero no comprende.
P. Al principio del libro menciona que plantea interrogantes que pueden quedar sin respuesta. ¿Qué no sabe la neurociencia?
R. La gran pregunta aún sin respuesta es qué falta para que un algoritmo, una inteligencia artificial, despierte y se vuelva consciente.