La última corridaconocida en la plaza de toros de Málaga estuvo marcada por la tristeza y el homenaje a Ricardo Ortiz, el torero que falleció en un trágico accidente la tarde anterior. Un ambiente de luto envolvió el lugar, con rostros afligidos y un silencio palpable mientras la banda de música interpretaba marchas procesionales como forma de suavizar la espera. El paseíllo se realizó sin música y se escuchó un solo de trompeta en un tono de oración fúnebre, mientras las banderas ondeaban a media asta y los trabajadores lucían crespones negros.
El recuerdo de Ortiz, quien perdió la vida tras ser corneado mientras hacía su trabajo como corralero, fue un tema omnipresente durante la jornada. Frente a los toriles, un ramo de rosas blancas honraba su memoria, un emotivo gesto que recordaba su estrecha conexión con la plaza.
A pesar del tributo, la tarde no logró despojarse de la melancolía. La banda Miraflores-Gibraljaire, aunque intentó amenizar las faenas de muleta de los tres últimos toros con melodías de Manuel de Falla y Turina, no logró resucitar la energía en un evento marcado por la ausencia de casta en los toros. Estos, carentes de vitalidad y clase, afectaron la calidad del espectáculo, y esta circunstancia hizo que el legado de Ricardo Ortiz no evocara sonrisas del buen toreo.
Desarrollo de la Corrida: Actuaciones de los Toreros
La corrida misma no cumplió con las expectativas. Los toreros, especialmente Ortega y Aguado, se mantuvieron cautelosos, prefiriendo la seguridad a arriesgarse en una batalla que se presagiaba infructuosa. Fortes, el torero local, se mostró más audaz ante su primer contrincante, aunque también enfrentó un toro sin movilidad y desabrido. A pesar de ello, su actuación se distinguió por la entrega, luchando con un toro que, aunque apocado, demostró algo más de clase que los otros.
Ortega, tras un resbalón mientras intentaba capotear a su primer toro, dejó entrever su calidad. Sin embargo, las oportunidades para brillar fueron escasas. En su segundo toro, luego de brindar al público, se encontró con un animal violento que hizo que su faena careciera de conexión y control.
Por su parte, Aguado continuó con la verónica, logrando algunos pases templados, especialmente al recibir al tercero, un toro que no facilitó el trabajo. El sexto animal resultó insulso y su actuación quedó en un vacío que no resonó con el público presente.
Detalles de la Corrida
Datos de la corrida:
- Cuatro toros de Puerto de San Lorenzo y dos, primero y sexto, de El Pilar, presentados de forma justa y con poco empuje, sosos y sin clase.
- Fortes: estocada tendida y trasera (ovación); pinchazo y media estocada _aviso_ (vuelta al ruedo).
- Juan Ortega: estocada (ovación); pinchazo y casi entera (silencio).
- Pablo Aguado: pinchazo, media estocada tendida y caída _aviso_ y dos descabellos (silencio); dos pinchazos (palmas).
Plaza de toros de Málaga. 4 de abril. Lleno de ‘no hay billetes’.
Esta corrida, conocida como Picassiana, marcó el inicio de la celebración del 150 aniversario de La Malagueta, con las tablas de la barrera decoradas por Jacob Vilató, sobrino nieto de Picasso.
El paseíllo, sin música, culminó con un toque de oración en memoria de Ricardo Ortiz, cuyo legado fue recordado por todos, especialmente por Fortes al brindar la muerte de su primer toro en honor a su compañero caído.