Giorgia Meloni, primera ministra de Italia y líder del partido ultraderechista Hermanos de Italia, ha sido objeto de atención tras aparecer en una restauración reciente en la basílica de San Lorenzo in Lucina, en el centro de Roma. Esta iglesia barroca, con orígenes que datan del siglo IV, se encuentra cerca del Parlamento italiano. La renovación incluyó la figura de un querubín que, según muchos, tiene un notable parecido con la política, sosteniendo un pergamino con un mapa de Italia.
La noticia fue divulgada por el diario La Repubblica, que mostró una imagen de la pintura. Tras el descubrimiento, Meloni utilizó su cuenta de Instagram para bromear sobre el asunto, afirmando: “No, desde luego no me parezco a un ángel”.
El autor de la restauración, Bruno Valentinetti, de 83 años, se presenta como el sacristán y artesano de la parroquia y fue quien firmó la obra con la inscripción “Instauratum et exornatum. Bruno Valentinetti. AD MMXXV”. En declaraciones a La Repubblica, Valentinetti aclaró que no había la intención de retratar a Meloni y que incluso no apoya su ideología. Sin embargo, su historia política incluye una breve etapa en las listas del partido neofascista Fiamma Tricolore en 2008, lo que ha generado cuestionamientos sobre su postura actual.
El párroco de la basílica, Daniele Micheletti, también expresó su sorpresa al enterarse del revuelo generado. Afirmó que la intervención no requería la aprobación de la Superintendencia de Bienes Culturales de Roma, ya que es una obra moderna. Además, destacó que no implicaba una opinión sobre la figura de Meloni, aunque reconoció que podría haber similitudes. En sus palabras, “son las almas que se encuentran en el purgatorio”, sin querer insinuar que Meloni esté asociada a esa idea.
La controversia rápidamente escaló al ámbito político. El Partido Democrático (PD), principal oposición de Italia, calificó la obra de “inaceptable” y sugirió que podría infringir las normas de protección del patrimonio, exigiendo la intervención del ministerio de Cultura. Por su parte, la coalición de izquierda y verdes, AVS, anunció que presentaría una pregunta parlamentaria sobre el tema y lo comparó con un “culto a la personalidad” no visto desde la época del fascismo.
Desde el partido de Meloni, respondieron a las críticas tachándolas de “delirio místico”, sugiriendo que la oposición está obsesionada con la figura de la primera ministra. Micheletti, el párroco, minimizó la controversia, señalando que cada uno puede inspirarse en lo que desee. Al mismo tiempo, indicó que si la opinión pública se indigna, podría retirar la obra.
Valentinetti, el restaurador, también reveló que en el pasado trabajó en la villa del exprimer ministro Silvio Berlusconi, lo que demuestra su extensa trayectoria en el campo de la restauración artística. Aseguró que la imagen del querubín, antes anónima, fue creada basándose en una representación previa, lo que contribuyó a la confusión sobre el parecido con Meloni. La pintura, que ha levantado tanto revuelo, está en el contexto de la restauración de una capilla llena de humedad, un acto que el artista realizó de manera gratuita como agradecimiento a la hospitalidad recibida en la parroquia.