“Raquel, usted me va a excusar, ¡hablo por 15 años de silencio!”. Estas palabras, pronunciadas por el dirigente PPD Ricardo Lagos el 25 de abril de 1988, resonaron intensamente en la historia de Chile, un país marcado por el dolor y el terror de la dictadura de Augusto Pinochet. Esa noche, Lagos cuestionó abiertamente al dictador sobre su decisión de perpetuarse en el poder: “Usted dijo que no sería candidato en 1989, y ahora promete otros ocho años de torturas y violaciones de derechos humanos. Me parece inadmisible”. Un gesto de valentía que, como reconoció Lagos, implicaba graves riesgos.
La Voz de una Generación
Raquel Correa es recordada como una figura emblemática del periodismo chileno, tanto en la radio como en la televisión. Su estilo directo y incisivo la convirtió en una voz informada y crítica. A lo largo de su carrera, realizó entrevistas a personalidades de renombre, destacando su encuentro con la madre Teresa de Calcuta y, por supuesto, el más polémico: Augusto Pinochet.
Correa también enfrentó desafíos significativos en sus entrevistas, como con Manuel «Mamo» Contreras, jefe de la DINA, y el médico Claudio Molina, quien ordenó la disposición de los cuerpos de campesinos asesinados en Lonquén en 1973. En ambos casos, la periodista se encontró en situaciones de tensión y falta de respuestas satisfactorias.
Sus Inicios y Formación Académica
Su trayectoria comenzó en 1956, cuando se presentó al examen de admisión de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile. No solo fue postulante; gracias a su formación en psicología, fue seleccionada como ayudante. Recuerdos de sus compañeros la describen como “alta, delgada y de ojos verdes”, lo que ya la hacía destacar entre los postulantes.
En este contexto, el director de la escuela, Santiago del Campo, subrayó la importancia de la prensa como una responsabilidad social. Raquel, años más tarde, compartió esta visión, fundamentando su trabajo en la curiosidad y la independencia periodística.
Periodista y Educadora
Raquel Correa nunca fue solo periodista; también fue una destacada profesora. Sus estudiantes la recordaban por su rigor y atención a los detalles, asegurando que cada corrección o consejo era una oportunidad para aprender. “La curiosidad bien fundamentada”, decía, “es la virtud fundamental de un periodista”.
A lo largo de su carrera, se mantuvo al margen de inclinaciones políticas, expresando que su única preferencia ideológica era la democracia, lo que le otorgó una perspectiva única y respetada entre colegas y estudiantes.
Un Legado Imperecedero
El legado de Raquel Correa se refleja en sus numerosos libros, que son fundamentales para comprender la historia política chilena del siglo XX. Entre ellos destacan *Los generales del régimen* (1983), *Ego sum Pinochet* (1989), y *Preguntas que hacen historia. 40 años entrevistando (1970-2010)*.
Desde su infancia, Correa fue una niña tímida pero rebelde, y su destreza comunicativa fue potenciada por sus profesores. Un episodio memorable ocurrió con su maestra Elvira Carrasco, quien le hizo darse cuenta de sus talentos. “Raquel, usted está desperdiciando sus talentos”, le dijo, marcando un punto de inflexión en su vida.
La trayectoria de Raquel Correa, llena de logros y reconocimientos, incluido el Premio Nacional de Periodismo, es un testimonio de su dedicación al ejercicio del periodismo y a la verdad.