Oración Controvertida en el Pentágono
El secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, lideró este miércoles el servicio religioso mensual en el Pentágono, donde su plegaria generó controversia. Hegseth pidió “una violencia absoluta contra aquellos que no merecen misericordia”, solicitando que “cada bala dé en el blanco contra los enemigos de la justicia y de nuestra nación”.
Estrategias de Justificación de la Violencia
La oración de Hegseth refleja una estrategia arraigada que comunica a los adversarios que la violencia utilizada es sagrada. Esto justifica, bajo un marco de legitimidad, el arrasamiento de líderes, regiones y movimientos sociales catalogados como enemigos. La tortura, en este contexto, se convierte en un ritual previo a la eliminación de estos objetivos.
Justicia y Libertad en Estados Totalitarios
La retórica de justicia utilizada por países que llevan a cabo aniquilamientos es característica de regímenes totalitarios. Aunque inicialmente plantean diálogos en foros multilaterales como la ONU, su verdadero objetivo muchas veces es la declaración unilateral de guerra, lo que a menudo resulta en bombardeos indiscriminados. En este contexto, los asesinatos se justifican bajo la defensa de una libertad que, en el marco de estos Estados, se reduce a un privilegio de propiedad privada.
Siguiendo esta lógica, el expresidente George W. Bush enunciaba que “la libertad que atesoramos no es un regalo de los Estados Unidos al mundo, es un regalo de Dios a la humanidad”, lo cual justifica la intervención militar como un deber divino de los Estados Unidos.
Desmantelando la Dignidad Humana
La oración de Hegseth subraya la erosión del sentido de dignidad humana. Al convertir individuos y comunidades en objetivos de un imperio, el régimen que representa se siente con derecho, a través de sus aparatos de poder y fuerza militar, de exterminar y reconstruir al mundo a su manera.
Pena de Muerte en Israel
En un contexto diferente, el Parlamento de Israel aprobó una legislación que establece la pena de muerte para palestinos de Cisjordania acusados de asesinar a ciudadanos israelíes. Esta medida sienta las bases para un sistema que penaliza en función de la etnicidad y nacionalidad, socavando aún más los acuerdos de justicia internacional. La enmienda permite la pena de muerte en un proceso judicial que dura apenas 90 días, legitimando así el asesinato por motivos de origen étnico.
Preocupaciones en América Latina
En América Latina, la crisis de derechos humanos persiste, reflejada en el bloqueo a Cuba, diseñado para debilitar el gobierno de Miguel Díaz-Canel. Este bloqueo contribuye a un entorno donde se determina quién tiene derecho a vivir, validando la presión económica y, potencialmente, el uso de la fuerza. La imagen del enemigo justifica así una política que se manifiesta en coerciones militares y alianzas en la región.
El Sentido de Dignidad y el Poder Global
La experiencia de amenazas y violencia debilita aún más el sentido de dignidad de las personas. Hegseth, en su plegaria, revela la construcción de un enemigo a ser perseguido en cualquier lugar, invocando un poder divino como legitimador de la violencia. Esta narrativa refuerza un control financiero y económico a nivel global, donde la aniquilación se presenta como un acto de amor al prójimo, cuando es llevada a cabo por Estados Unidos.
Actualmente, la violencia y su victoria se han transformado en actos que resuenan con el imaginario colectivo de las guerras contemporáneas.