El colegio-universidad de El Tarra sigue cerrado tras su inauguración
El mural del Nobel Gabriel García Márquez, con sus emblemáticas mariposas amarillas, destaca en el colegio-universidad de El Tarra, en Norte de Santander. Sin embargo, cuatro meses después de su inauguración por el presidente Gustavo Petro, la institución permanece cerrada debido a la falta de servicios públicos, lo cual contrasta con la pomposa ceremonia de apertura que tuvo lugar en diciembre de 2025, donde se prometió un futuro educativo para 391 estudiantes de educación básica y 220 jóvenes en programas técnicos.
Un proyecto con irregularidades administrativas
Iniciado en marzo de 2025, el centro educativo fue creado con fondos del Fondo de Financiamiento de Infraestructura Educativa (FFIE) como parte de un esfuerzo por pacificar el Catatumbo, una de las regiones más afectadas por el conflicto armado en Colombia. La infraestructura, que costó más de 8.380 millones de pesos (alrededor de 2 millones de dólares), presenta diversas irregularidades que han retrasado su apertura.
El 11 de marzo de 2025, la empresa de servicios públicos local, Espta, garantizó la disponibilidad de agua y alcantarillado para el predio. Sin embargo, en mayo, cuando la obra se había asignado a Técnicas Innovadoras en Construcción, Espta revirtió su afirmación y negó la posibilidad de suministro de agua para el área. A pesar de esta información, el 8 de julio de 2025, se otorgó la licencia de construcción, ignorando la ausencia de servicios públicos.
Problemas con el suministro de agua y electricidad
El 26 de septiembre de 2025, la Alcaldía de El Tarra publicó la convocatoria para la construcción de una línea de acueducto que proveerá agua al nuevo establecimiento educativo. Este proceso comenzó solo dos meses después de la inauguración, destacando un escaso enfoque en las necesidades básicas de la infraestructura educativa. El contrato fue firmado el 9 de diciembre de 2025 y los trabajos no finalizarán hasta, como pronto, el 2 de mayo de 2026.
Adicionalmente, la falta de electricidad también ha sido parte de los desafíos enfrentados. Aunque el sector tiene infraestructura eléctrica, se encuentra en proceso de conexión, con expectativas de pronta habilitación, siempre y cuando el contratista cumpla con ciertas observaciones. Esto coloca al colegio en una situación aún más crítica, ya que no podrán adquirir el mobiliario y equipo labaratorios necesarios para su funcionamiento.
Conflicto de responsabilidades entre las partes involucradas
En este entramado de irregularidades, cada entidad involucrada se señala mutuamente la responsabilidad del fracaso en la inauguración. El FFIE acusa a la Alcaldía de obstruir avance en el proyecto, mientras que el equipo del alcalde Eyder Robles reafirma su postura al culpar al contratista por no buscar soluciones efectivas. Cabe destacar que según la documentación disponible, la constructora ha propuesto varias alternativas ante la crisis de suministro.
La urgencia de una solución para los estudiantes
Yeison Pérez, veedor del proyecto, subraya que la responsabilidad recae en la Alcaldía como autoridad competente, denunciando una falta de compromiso por parte de la administración municipal. La presión aumenta sobre la Alcaldía, especialmente para los 200 estudiantes que se inscribieron en programas técnicos, quienes aún se encuentran temporales en las instalaciones de otra institución educativa en medio de su proceso de ampliación.
Las complicaciones actuales amenazan la viabilidad del proyecto de la Universidad del Catatumbo, que se encuentra en construcción cercana y que representa una apuesta fundamental para mejorar las condiciones educativas en una de las regiones más afectadas por la violencia en Colombia.