Oliver Laxe presenta su instalación en el Museo Reina Sofía
En una lluviosa mañana de diciembre en Madrid, Oliver Laxe (43 años, París) llegó al Museo Reina Sofía con una expresión cansada. Tras el estreno de su película Sirât en Cannes, ha dedicado escaso tiempo a descansar en casa, detallando que ha pasado noches hablando con su novia. A pesar de su agotamiento, Laxe se siente afortunado. “No tengo derecho a quejarme, soy un cineasta bendecido. Estoy disfrutando”, expresó.
Instalación ‘HU/هُوَ. Bailad como si nadie os viera’
El cineasta revela su expectativa por exponer en un lugar como el Reina Sofía, al que considera un «templo para los artistas». Su instalación, HU/هُوَ. Bailad como si nadie os viera, estará abierta hasta el 20 de abril de 2026. La obra se compone de dos salas; la primera cuenta con una pirámide de altavoces que emiten vibraciones sostenidas, mientras que la segunda presenta un bucle de 18 minutos con imágenes grabadas en Irak hace una década. Estas imágenes fusionan arquitecturas sagradas y bailes rave de tres actores, creando una atmósfera envolvente acompañada por la música de Kangding Ray.
Explorando el límite del arte y el cine
Durante la presentación, Laxe fue interrogado sobre si su universo creativo se expande con esta instalación. A lo que respondió afirmativamente, enfatizando que HU no son sobrantes de Sirât, sino parte de su proceso creativo. “Cada arte tiene limitaciones, y estoy interesado en explorar las imágenes de otra manera”, aseguró. Se muestra reacio a ofrecer una interpretación predeterminada de su obra e invita al público a entrar sin prejuicios.
Impacto sonoro en el museo
La música rave de la instalación se propaga por todo el edificio Sabatini, lo que ha llevado a Laxe a ajustar el volumen para no perturbar otras obras del museo. También planteó la idea de un láser que grabara la palabra «Hu» en la piedra del edificio, una propuesta que fue desestimada por cuestiones de seguridad. Laxe enfatizó su deseo de que el cine y el arte no sean considerados entidades separadas, indicando que su trabajo en la instalación refleja su enfoque cinematográfico habitual.
La experiencia del cine y el arte
Oliver Laxe se siente cómodo en el cine, considerando que este medio combina la alta cultura con la cultura popular. “Mi película se proyectará en salas de 85 países, y hay un reconocimiento global hacia ella”, mencionó, resaltando la importancia de explorar temas como lo sagrado y la naturaleza en su trabajo. Su proyecto actual coincide con el recorrido de Sirât, que ha sido nominada en varias categorías a los premios Oscar.
Reflexiones sobre el reconocimiento y la crítica
A pesar del alud de premios en el cine, Laxe está agradecido por el respeto que ha ganado en la industria cinematográfica. “Es un momento bonito, hay un reconocimiento a una película genuina y única”, afirmó. Aunque tiene la aspiración de que su filme avance en la carrera de los Oscar, se mantiene centrado en su práctica artística, considerando que el reconocimiento no es su prioridad principal.
El arte como herramienta de introspección
Laxe reflexionó sobre cómo su proceso creativo está vinculado a su práctica espiritual y la necesidad de una reespiritualización del arte. “Si no se reespiritualiza el mundo, no habrá mundo”, sostiene, añadiendo que la tradición puede ofrecer respuestas importantes a varios problemas contemporáneos.
Perspectivas futuras y próximos pasos en su carrera
El cineasta muestra un fuerte sentido de gratitud por su trayectoria y el apoyo recibido. Reconoce que su cuarto largometraje, Sirât, ha sido una experiencia enriquecedora. Sobre futuro proyectos, Laxe indicó que ya está trabajando en uno incluso más arriesgado que el anterior, mostrando un entusiasmo palpable por explorar nuevas narrativas.
A pesar de las críticas mixtas sobre su obra, Laxe cree que Sirât ha logrado trascender las expectativas del público. “Estamos escuchando todo tipo de opiniones, y eso es maravilloso. Necesitamos que el arte sea así”, concluyó.