Durante mucho tiempo, se pensó que los neandertales no tenían afinidad por las playas, ya que no existían evidencias de su presencia en entornos marinos. Esta percepción sostenía que los ecosistemas costeros eran demasiado complejos y requerían habilidades que se creían exclusivas de los Homo sapiens, los humanos modernos. Sin embargo, diversas investigaciones han desafiado este enfoque etnocéntrico. Se ha demostrado que los Homo neanderthalensis ya se alimentaban de recursos marinos mucho antes de la llegada de los Homo sapiens a Europa.
Un nuevo estudio, publicado en la revista PNAS, aporta pruebas sobre las habilidades de los neandertales en la recolección de moluscos. Este trabajo revela que, hace aproximadamente 115.000 años, en una cueva mediterránea, los neandertales empleaban estrategias de forrajeo que más tarde serían utilizadas por los Homo sapiens. Se centraban en la recolección de moluscos durante los meses más fríos, cuando el riesgo de contaminación era reducido y su sabor, óptimo.
Estas evidencias no solo evidencian las capacidades adaptativas de los neandertales, sino que también desafían las nociones preconcebidas sobre sus hábitos alimentarios y su relación con el medio ambiente costero. El estudio también destaca la importancia de los recursos marinos en su dieta y su habilidad para aprovechar el entorno en el que vivían.