El gendarme argentino Nahuel Gallo recuperó su libertad el pasado domingo, después de 448 días de detención arbitraria en Venezuela. A medida que inicia su proceso de reintegración, comienza también a enterarse de lo que ocurrió durante su cautiverio, donde estuvo incomunicado y sin acceso a visitas ni llamadas telefónicas. Este miércoles, Gallo habló en público por primera vez, revelando su estado de salud y compartiendo algunos detalles sobre la difícil condición que vivió en Rodeo 1, una cárcel donde el régimen chavista ha recluido a presos políticos de diversas nacionalidades. “El Rodeo 1 es un lugar de bastante tortura psicológica, no es grato contarlo”, comentó Gallo en una breve declaración ante los medios.
Pedido de liberación para otros prisioneros
Durante su comparecencia, Gallo recordó que aún hay extranjeros detenidos y clamó por su liberación inmediata bajo la ley de amnistía. «Ayuden a esa gente, pongan su granito de presión. Yo sigo encerrado en mi mente. Hasta que no liberen a esos 24 extranjeros, yo no soy libre», afirmó, acompañado por el canciller argentino, Pablo Quirno, y la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva.
Circunstancias de su detención
Gallo fue arrestado el 8 de diciembre de 2024, al ingresar a territorio venezolano desde Colombia. Según su esposa, María Alexandra Gómez, viajó para reencontrarse con ella y su hijo, pero fue detenido por las fuerzas de seguridad chavistas, quienes alegaron que intentaba cruzar la frontera de forma irregular disfrazando un plan criminal bajo el pretexto de una visita familiar. La fiscalía venezolana lo acusó de estar involucrado en acciones desestabilizadoras apoyadas por grupos de la «ultraderecha internacional».
El gendarme argentino pasó casi 15 meses sin noticias de su esposa ni de su hijo de tres años. Su primera conversación con ella se produjo solo tres días antes de su liberación. “Salí con mucha incertidumbre, no sabía si iba a ser liberado o trasladado a otro lugar”, recordó, tras recibir la orden de salir, poco antes de abordar un vuelo de regreso a Argentina.
Citación a declarar sobre crímenes de lesa humanidad
A pesar de su liberación, Gallo dejó entrever que en un futuro compartirá más detalles sobre las atrocidades que vivió, pero subrayó que aún no está preparado. Mencionó que él y otros prisioneros políticos fueron tratados como «fichas de cambio» por el régimen chavista. Este mismo miércoles, la justicia argentina lo citó a declarar como testigo en un caso por crímenes de lesa humanidad contra Nicolás Maduro y otros altos funcionarios del chavismo, en el marco del principio de jurisdicción universal.
Impacto en las relaciones diplomáticas
Gallo fue uno de los cinco argentinos detenidos en Venezuela, y su estatus como miembro de las fuerzas de seguridad complicó aún más la ya tensa relación entre el Gobierno argentino bajo Javier Milei y el de Nicolás Maduro. Tras las elecciones presidenciales de julio de 2024, ambos países rompieron contacto, especialmente después de que Milei denunciara un fraude electoral. La situación se deterioró aún más cuando el equipo de la líder opositora María Corina Machado buscó refugio en la embajada argentina en Caracas.
En la actualidad, el único argentino que continúa detenido en Venezuela es el abogado Germán Giuliani. Su hermana, Vanesa Giuliani, exigió su liberación a través de un mensaje en la red X: “Está ahí hace nueve meses. ¡Devuelvan a Germán a su familia! ¡Alguien que lo ayude!”. Giuliani fue arrestado el 21 de mayo, acusado de “terrorismo y narcotráfico”, un cargo que ha sido común entre otros prisioneros políticos. “Fue a firmar unos contratos; en Venezuela no hay estado de derecho”, denunció su hermana.