La relación entre el presidente de Colombia, Gustavo Petro, y el movimiento indígena ha alcanzado un momento significativo, dejando atrás la frustración de los primeros años de su administración. Desde la implementación de las Entidades Territoriales Indígenas (ETI) en mayo de 2022, una victoria crucial para el movimiento, se ha fortalecido esta conexión, destacando la reciente designación de Luis Alfredo Acosta, excoordinador de la Guardia Indígena, como ministro de Igualdad, lo que representa un avance sin precedentes en la representación política indígena en Colombia.
El movimiento indígena mostró su apoyo a Petro durante su campaña presidencial de 2022, tras respaldarlo en intentos anteriores en 2010 y 2018. La confianza fue tal que la Guardia Indígena protegió al presidente durante sus apariciones públicas. Este respaldo se tradujo en la inclusión de tres líderes indígenas en puestos clave del gobierno: Patricia Tobón, en la Unidad de Víctimas; Giovani Yule, en la Unidad de Restitución de Tierras; y Leonor Zalabata, en la embajada ante la ONU.
Con el tiempo, la representación indígena en altos cargos se consolidó. A pesar de la salida de Tobón en abril de 2024, la designación de Lena Estrada Añokazi como ministra de Ambiente en marzo de 2025 marcó un hito histórico, siendo la primera indígena al frente de un ministerio. Su nombramiento representó una victoria significativa para el movimiento indígena, que había respaldado su candidatura tras un proceso interno de deliberación.
Sin embargo, la representación indígena no fue acompañada de las concesiones esperadas. Paulo Añokazi, hermano de la ministra, expresó su frustración en abril, demandando acciones concretas sin más dilaciones. Tras la presión de las comunidades indígenas, el gobierno finalmente aprobó las ETIs, así como decretos que regularon sistemas propios de salud y educación, lo que fue celebrado por líderes indígenas como un avance después de 35 años de lucha.
A pesar de estos logros, la sorpresiva salida de Estrada en agosto de 2025 generó descontento entre las comunidades indígenas. El movimiento expresó su apoyo a la ministra a través de un comunicado y manifestó su preocupación ante la tendencia del presidente a cambiar frecuentemente a sus funcionarios. Sin embargo, los líderes indígenas aceptaron la decisión como parte de la dinámica del gobierno.
La designación de Acosta como ministro de Igualdad ha vuelto a encauzar la participación indígena en el gobierno. Aunque no fue consultada con el movimiento, ha sido recibida con entusiasmo. El consejero mayor de la ONIC, Roselino Guarupe Joropa, destacó el valor de esta inclusión en la representación política y social. Recalcó, sin embargo, que el verdadero enfoque debe ser el trabajo en la Mesa Permanente de Concertación, que permite negociar concesiones más allá de simplemente ocupar cargos gubernamentales.
Avances en la representación indígena
Durante este gobierno, el movimiento indígena ha obtenido dos ministerios, varios viceministerios y direcciones de unidades descentralizadas. Armando Valbuena, expresidente de la ONIC, subrayó que este es un cambio de paradigma, pues Colombia ha sido históricamente un país orientado hacia las grandes ciudades, sin considerar adecuadamente la diversidad cultural del país. La inclusión de indígenas en altos cargos es vista como un avance hacia la dignidad y el reconocimiento de los derechos de los pueblos.
Desde la Unidad de Restitución de Tierras, Giovani Yule afirmó que su enfoque está en gobernar desde los territorios, priorizando las voces locales. Este cambio de paradigma también ha llevado a la aprobación de un mayor porcentaje de solicitudes de restitución de tierras, demostrando el impacto tangible que puede tener una representación indígena efectiva. Aunque existen desafíos y estructuras rígidas dentro del sistema, se han logrado avances significativos.
La inclusión de dirigentes indígenas en el gobierno también responde al interés del presidente Petro por marcar símbolos de diversidad en su administración. La exministra Estrada destacó la importancia de presentar nuevas caras y visiones en la sociedad colombiana, aunque reconoció que aún queda un largo camino por recorrer en la lucha contra la discriminación y la desigualdad.