La Corrupción y el Papel de la Narrativa en la Administración de Morena
Recientemente en México, un alto funcionario de la autoridad recaudadora tenía un peculiar ritual matutino: comenzaba su día leyendo los periódicos, subrayando noticias relevantes para compartirlas con sus auditores. Este método refleja una de las muchas formas en que el Gobierno obtiene información, desde sofisticados algoritmos hasta la simple lectura de noticias.
Desde que el partido Morena asumió el poder en 2018, ha mantenido un discurso de transparencia y combate a la corrupción, aunque las críticas hacia su gestión también han crecido. El ascenso de Morena, impulsado por Andrés Manuel López Obrador como un reflejo opuesto a la corrupción característica de partidos tradicionales como el PRI y el PAN, ha suscitado expectativas en la población. Sin embargo, las investigaciones sobre corrupción siguen siendo una preocupación latente.
El Poder de la Narrativa en la Opinión Pública
A lo largo de su mandato, López Obrador ha desafiado la narrativa impuesta por los medios tradicionales, aprovechando el auge de las redes sociales. Este nuevo canal permite que las críticas y acusaciones sobre corrupción se difundan rápidamente, lo que le ha ayudado a consolidar su imagen y a desviar la atención de sus propias controversias. No obstante, la narrativa en torno a los escándalos de corrupción puede tener repercusiones políticas significativas.
Recientemente, Raquel Buenrostro, secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno, enfrentó preguntas sobre las acusaciones del libro *Ni venganza ni perdón* del exconsejero jurídico de López Obrador, Julio Scherer Ibarra. Durante una conferencia, se le interrogó sobre la posibilidad de investigar estos señalamientos de corrupción, a lo que respondió que su secretaría sigue todas las denuncias que les llegan. Sin embargo, enfatizó que las meras narrativas no son suficientes para iniciar investigaciones.
La posición de Buenrostro de que «la narrativa no es suficiente» puede tener implicaciones profundas. Aunque la legalidad exige pruebas contundentes, la realidad política sugiere que las narrativas pueden ser igualmente poderosas en la percepción pública. En este contexto, la presidenta Claudia Sheinbaum también ha instado a Scherer a presentar denuncias formales, lo que plantea la cuestión de si el Gobierno está haciendo lo suficiente para abordar las acusaciones que fluyen desde diversos sectores.
Los Retos de la Administración Actual
A medida que avanzan los meses, el Gobierno de Morena enfrenta crecientes presiones para demostrar su compromiso contra la corrupción. Casos concretos, como el relacionado con el huachicol de la Marina y el descarrilamiento del Interoceánico que dejó 14 muertos, ponen a prueba la efectividad de las fiscalías y la secretaría a cargo de Buenrostro. Si el abordaje de estos incidentes no se maneja de manera adecuada, podría desgastar no solo la imagen de la administración actual, sino también la de la sucesora de López Obrador.
Mientras tanto, la indiferencia ante las casualidades de la corrupción y la incapacidad para traducir los pronunciamientos contra la impunidad en acciones concretas podrían resultar perjudiciales. La presidenta Sheinbaum ha reiterado su decisión de no leer el libro de Scherer, lo que podría interpretarse como una estrategia para minimizar los problemas, pero que también alimenta la percepción de impunidad dentro del partido.
Conclusiones sobre el Impacto de la Narrativa
La narrativa que rodea a la administración de Morena presenta un desafío constante: si bien pueden existir diferencias de fondo respecto a las administraciones anteriores, la falta de acción contra la corrupción puede dejar a los votantes cuestionando la integridad del movimiento. Los escándalos que la administración decide investigar y sancionar son fundamentales para mantener la confianza pública y el futuro político de la administración en las urnas.