La decisión del presidente Javier Milei de trasladar el sable corvo de José de San Martín del Museo Histórico Nacional a un regimiento militar ha generado un intenso debate en Argentina. Este sable, un ícono del periodo de independencia de Sudamérica, representa la figura de San Martín (1778-1850), conocido como «el padre de la patria» por su liderazgo en las batallas por la independencia de Argentina, Chile y Perú. Mediante un decreto emitido el 3 de octubre, Milei explicó que el objetivo de este movimiento es garantizar el adecuado resguardo y conservación del arma. Sin embargo, esta acción ha provocado la renuncia de la directora del museo.
En el contexto de esta controversia, la funeraria decisión ha llevado a que la directora María Inés Rodríguez Aguilar presente su renuncia formal, en la que expresó su desacuerdo con la medida. Esta reacción no es aislada; hace siete meses, su predecesor, Gabriel Di Meglio, fue destituido por oponerse al traslado del sable y a que se utilizara en actos presidenciales.
Controversia sobre el Sable de San Martín
Si no prevalecen los recursos judiciales que buscan preservar el sable en su lugar actual, Milei tiene previsto participar en un evento este sábado donde sostendría el sable, símbolo de las luchas independentistas. El decreto mencionado dispone que el sable sea entregado al Regimiento de Granaderos a Caballo, que fue creado por San Martín y tiene la responsabilidad de ser la guardia de honor presidencial. En mayo de 2023, Milei fue honorablemente incorporado a este regimiento y recibió la Orden Ecuestre Militar como reconocimiento de la unidad.
El sable, adquirido por San Martín en 1811 en Londres, fue utilizado en importantes batallas de la independencia. Con el tiempo, pasó a ser un legado de Juan Manuel de Rosas (1793-1877), gobernador de Buenos Aires, y finalmente fue donado al Museo Histórico Nacional en 1896 por los herederos de Rosas, tras haberlo tenido en su poder. Sin embargo, sufrió dos robos en la década de 1960, lo que llevó a su eventual restitución al regimiento bajo la dictadura militar y a su exhibición en el museo recién en 2015, durante la presidencia de Cristina Kirchner.
Reacciones y Consecuencias
La acción de Milei ha recibido críticas contundentes de organizaciones como la Asociación Argentina de Investigadores en Historia, que manifiestan que la decisión ignora el valor patrimonial e histórico del sable. Además, señalan que su remoción del museo podría establecer un mal precedente sobre la protección del patrimonio cultural en el país.
Expertos advierten que esta decisión podría incentivar reclamos similares de restitución en otros museos. En el Congreso, legisladores de la oposición han presentado proyectos para que el sable se mantenga en el museo y no sea trasladado. También los descendientes de los herederos del sable han solicitado una medida cautelar en la justicia federal para detener su traslado, argumentando que cualquier cambio afectaría el patrimonio cultural e histórico de Argentina.
Milei tiene planes inmediatos para el sable. Este fin de semana, se prevé que el arma sea llevada en helicóptero hasta la ciudad de San Lorenzo, donde el presidente participará de una recreación del Combate de San Lorenzo, que tuvo lugar en 1813. En esta ocasión, se planea entregar el sable al Regimiento de Granaderos.
La figura de San Martín ha sido objeto de interpretaciones diversas a lo largo de la historia. Frases de su autoría a menudo son citadas para justificar diferentes posturas políticas, siendo muy relevante su declaración de 1819: “Mi sable nunca saldrá de la vaina por opiniones políticas”. En contraste, el Instituto Sanmartiniano aclara que no hay evidencia de que el actual presidente haya hecho un comentario que le atribuyen: “La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder”.