Reforma del Sistema de Inteligencia Argentino: El Decreto de Javier Milei
El presidente Javier Milei inauguró el nuevo año con un decreto que transforma radicalmente el sistema de inteligencia de Argentina, otorgando mayor poder y autonomía a los agentes de espionaje. Esta reforma permite, entre otras medidas, que los espías puedan detener y arrestar personas sin necesidad de una orden judicial, lo que genera serias preocupaciones sobre el respeto a las libertades individuales.
Detalles del Decreto
La modificación fue emitida el último día de 2025 como un decreto de necesidad y urgencia (DNU), el cual fue publicado y entró en vigor de inmediato. Según un comunicado oficial del Gobierno, el objetivo central es “acotar, definir y clarificar” las competencias del Sistema de Inteligencia Nacional para adaptarlo a los desafíos del siglo XXI.
La Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) seguirá al mando del sistema, mientras se crean nuevas agencias de contrainteligencia y ciberinteligencia. Cristian Auguadra, quien responde al asesor presidencial Santiago Caputo, encabezará la SIDE, que es una de las pocas instituciones que no ha sido afectada por las reformas de Milei.
Facultades y Nuevas Atribuciones
El decreto establece que todas las actividades de inteligencia son de carácter encubierto debido a su sensibilidad. Aunque se indica que los organismos del área no podrán cumplir funciones policiales ni realizar investigaciones judiciales, se asignan nuevas atribuciones a los espías para que puedan “proceder a la aprehensión de personas” bajo ciertas circunstancias, como en delitos flagrantes.
Asimismo, el texto redefine la relación entre las fuerzas de inteligencia y las fuerzas militares, permitiendo que la SIDE solicite apoyo técnico y logístico. Además, se eliminó la dirección de inteligencia militar que dependía del Ministerio de Defensa, transfiriendo sus funciones a una nueva dirección dentro de las fuerzas armadas. Este cambio se acompaña de la designación de un militar, el teniente general Carlos Presti, como ministro de Defensa, un hecho inédito desde el final de la dictadura militar en 1983.
Reacciones y Críticas
La reforma ha sido duramente criticada por expertos y organizaciones sociales. El Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) calificó el decreto como “inconstitucional y peligroso”, argumentando que otorga a la SIDE poderes similares a los de una policía secreta, lo que facilitaría la vigilancia masiva de la ciudadanía.
Los sindicatos de trabajadores de Argentina también han manifestado su rechazo, describiendo la reforma como un “retroceso gravísimo” y como una arquitectura legal que favorece la persecución política y social. El constitucionalista Daniel Sabsay cuestionó la necesidad y urgencia del decreto, indicando que concede facultades extraordinarias al presidente Milei.
Oposición y Demandas Legislativas
Dirigentes de diferentes partidos de la oposición han expresado su deseo de que el decreto sea rechazado por el Congreso, exigiendo que cualquier reforma se lleve a cabo mediante un debate legislativo. Desde el kirchnerismo, Agustín Rossi expresó que el decreto convierte a los agentes de inteligencia en una “policía secreta” y promueve un Estado represor.
El interbloque legislativo Unidos también ha rechazado la medida, enfatizando que la reforma contradice el consenso democrático establecido desde el regreso a la democracia, subrayando que los servicios de inteligencia no deben convertirse en una policía secreta.