Dependencia Energética de México: El Gas Natural de EE. UU.
El sistema energético de México, la segunda economía más grande de América Latina, se sostiene principalmente en las importaciones de gas natural provenientes de Estados Unidos. Este insumo es esencial tanto para el sector industrial como para la generación de electricidad en el país, representando más del 70% del abastecimiento nacional. Según la Administración de Información Energética (EIA), en octubre de 2025, México importó 6,500 millones de pies cúbicos diarios de gas natural, lo que marca un incremento significativo en comparación con años anteriores. Este aumento ha posicionado a México como el principal comprador de gas natural de EE. UU., superando a otros países como Canadá, Países Bajos y Francia.
Importaciones y Producción Nacional
En respuesta a esta dependencia, el Gobierno de Claudia Sheinbaum ha explorado diversas alternativas para aumentar la producción local de gas natural, entre ellas la fracturación hidráulica o fracking, a través de la empresa estatal Pemex. Actualmente, Pemex produce alrededor de 3,800 millones de pies cúbicos diarios, pero el objetivo es alcanzar 5,000 millones para 2030.
Los precios del gas natural en EE. UU. han sido un incentivo adicional para estas importaciones, situándose en tres a cuatro dólares por millón de unidades térmicas (BTUs). Sin embargo, esta dependencia conlleva riesgos significativos para la economía mexicana, especialmente considerando el aumento en la demanda nacional, que asciende a aproximadamente 9,600 millones de pies cúbicos diarios.
Yacimientos No Convencionales y Sustentabilidad
El Gobierno ha comenzado a considerar la explotación de yacimientos no convencionales en estados como Coahuila, Tamaulipas y Veracruz para incrementar la producción local de gas. Este proyecto, aún en etapas iniciales, dependerá de la colaboración entre Pemex y empresas privadas. Sin embargo, el uso de fracking plantea un debate por su alto consumo de agua y los impactos medioambientales asociados.
El gas natural es visto como un “combustible de transición” que se sitúa entre combustibles fósiles más contaminantes, como el carbón y las energías renovables. Actualmente, Pemex cubre alrededor del 35% de la demanda total de gas natural, pero al considerar su autoconsumo, solo deja un 15% para el mercado nacional.
Crecimiento en el Sector Eléctrico
En mayo de este año, México alcanzó cifras récord de importación, comprando 7,500 millones de pies cúbicos de gas natural por día. Esta cifra histórica fue impulsada por la creciente demanda en el sector eléctrico, donde el gas natural se utiliza para generar más del 60% de la energía del país. La Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha estado construyendo plantas de gas de ciclo combinado que dependen en gran medida de estas importaciones.
Desafíos en la Infraestructura
Las importaciones de gas natural a México se realizan principalmente a través de corredores en Texas, Arizona y California. No obstante, la EIA ha señalado que existen limitaciones en la infraestructura de ductos en México, incluyendo retrasos en la construcción de nuevos ductos y en el otorgamiento de permisos, así como la insuficiente capacidad de almacenamiento.
Javier Estrada, director de la consultora Analítica Energética, comentó que desde hace más de 20 años se ha intentado desarrollar proyectos de gas natural, pero las prioridades de Pemex se han centrado en el petróleo. Este enfoque ha limitado la producción local y ha llevado a la CFE a construir plantas de ciclo combinado que dependen del gas importado.
Retos y Oportunidades en el Fracking
A pesar de las dificultades pasadas con proyectos de fracking que fracasaron por deficiencias en los contratos y supervisión, Estrada sostiene que existe viabilidad para retomar estos planes. Sin embargo, será crucial implementar tecnologías más limpias y un manejo eficiente de los recursos hídricos durante el proceso.
La necesidad de aumentar la producción local de gas natural es urgente. Incidentes como la tormenta de 2021 en EE. UU. dejaron a México vulnerable a interrupciones en el suministro y al aumento de precios. Ante previsiones de crecimiento en la demanda de electricidad, garantizar un abastecimiento estable de gas natural se vuelve esencial para la infraestructura energética del país.