Medio Siglo de Historia: Reflexiones sobre el Tiempo que Ha Pasado

Medio Siglo de Historia: Reflexiones sobre el Tiempo que Ha Pasado

Reflexiones a 50 años del golpe de Estado en Argentina

El 24 de marzo de 1976 marca un hito en la historia argentina, y el cincuenta aniversario de este golpe de Estado se presenta en un contexto complejo. La actualidad se ve influenciada por una ola neofascista global que trae consigo la legitimación del uso de la fuerza represiva estatal, una crisis de los acuerdos institucionales establecidos a fines de 1983 y la aparición de nuevas problemáticas a partir de la incorporación de generaciones más jóvenes en el ámbito político.

El impacto del tiempo en la memoria colectiva

La noción de que “esto ya lo teníamos saldado” respecto a la condena de las fuerzas represivas durante la dictadura, ignora el paso del tiempo. La mayoría de aquellos que una vez consideraron este capítulo cerrado ya no están presentes, y quienes deben enfrentarlo hoy son en su mayoría una nueva generación. Según el censo de 2022, el 60% de la población argentina no vivió la dictadura, y aproximadamente el 75% de los actuales adultos no participaron de la transición hacia la democracia en 1983. Esta desconexión es clave para entender los retos en la construcción de la memoria histórica.

Expectativas fallidas en el sistema democrático

Tras el retorno a la democracia, se asumió que la justicia y el sistema democrático resolverían los conflictos sociales. Frases emblemáticas del presidente Raúl Alfonsín, como “con la democracia se come, se cura y se educa”, reflejaban estas expectativas. Sin embargo, el pasar de los años ha revelado un deterioro en las condiciones de vida, afectando gravemente el acceso a la alimentación, salud y educación.

Asimismo, el sistema judicial ha sido criticado por su falta de imparcialidad, transformándose en una maquinaria de persecución, donde las causas se mueven rápidamente o se archivan dependiendo de factores políticos y de clase. La legitimidad del uso de la fuerza represiva también ha resurgido, siendo apoyada desde diversos sectores, incluidos grandes medios de comunicación. Ejemplos de esto se pueden observar en las manifestaciones de jubilados en la Plaza del Congreso, donde la represión ha aumentado.

Cambios ideológicos en la juventud

La situación actual también refleja un cambio ideológico profundo, especialmente en las generaciones más jóvenes. Este fenómeno se caracteriza por un sentimiento “antipolítico” hacia la “casta” política, un creciente individualismo y reivindicaciones identitarias que divergen de la noción de comunidad. En este contexto, se construyen imágenes del “otro” como enemigo, lo que se manifiesta en un discurso agresivo y descalificante en los medios de comunicación.

Desafíos contemporáneos

Frente a estas transformaciones, surgen importantes desafíos: ¿Cómo replantear la memoria de la última dictadura de forma que conecte con las inquietudes actuales? ¿Cómo abordar la falta de experiencias vivenciales de la dictadura en la mayoría de la población? La transmisión de las consecuencias del genocidio se convierte en una tarea crucial para evitar que se convierta en un discurso vacío.

Las derrotas sufridas durante la dictadura tienen eco en las dificultades actuales, pero las narrativas dominantes no siempre reconocen estas conexiones. Muchas veces, se banaliza la experiencia del genocidio, lo que dificulta la comprensión de los daños que puede provocar la reinstauración de la represión estatal. A medida que crecen quienes llaman a “eliminar” a aquellos que consideran una amenaza, es fundamental entender los riesgos involucrados.

El medio siglo transcurrido desde el golpe es significativo y exige una reflexión profunda sobre cómo transmitir estas realidades a las nuevas generaciones, que enfrentan desafíos muy distintos pero que siguen siendo parte del mismo entramado histórico.

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