La Realidad de la Industria Argentina: Entrevista con Martín Rappallini
Martín Rappallini, presidente de la Unión Industrial Argentina (UIA), se enfrenta a un contexto complicado en la industria del país. A pesar de estar rodeado de lujos, como una silla de cuero negro, su rol implica equilibrar la percepción del empresariado hacia el presidente Javier Milei y la dura realidad del sector industrial, afectado por un ajuste macroeconómico y un aumento drástico en las importaciones.
Experiencia y Trayectoria
Con 57 años, Rappallini es abogado de profesión, pero se considera un industrial de nacimiento. Nació en Maipú, a 300 kilómetros de Buenos Aires, donde su familia gestionaba una pequeña fábrica de cosméticos. En 1993, adquirió la azulejera Alberdi, lo que le permitió ganar notoriedad en el ecosistema empresarial argentino. Desde abril de 2025, preside la UIA, una organización histórica que data de fines del siglo XIX, y trabaja en un despacho con vistas a la Avenida de Mayo, ubicado estratégicamente entre el Congreso de la Nación y la Casa Rosada.
Impacto Económico en el Sector Industrial
Pregunta: Según datos recientes, la actividad industrial cayó casi 9% en noviembre respecto al mismo mes del año anterior, resultando en 32,000 empleos menos. ¿Cuáles son las razones detrás de esta situación?
Respuesta: Esta caída es parte de un ajuste macroeconómico que afecta a la industria. Observamos una situación heterogénea: algunos sectores, como los materiales de construcción, textil y metalmecánica, continúan en descenso. En cambio, la industria minera ha experimentado crecimiento. La capacidad instalada varía; hay sectores que operan al 40%, mientras que otros llegan al 70%.
Pregunta: Aun así, ¿la industria atraviesa un mal momento?
Respuesta: Definitivamente, la industria enfrenta dificultades. De las 20 cadenas de valor, alrededor de 15 han mostrado caídas en comparación al año pasado.
Desafíos de la Apertura Económica
Pregunta: El presidente Milei sostiene que la protección de la industria nacional ha creado una burbuja de rentabilidad artificial, impidiendo su adaptación a un mercado más abierto. ¿Comparte este diagnóstico?
Respuesta: En el pasado, existió una protección económica acompañada de una mayor presión fiscal y costos financieros. Ahora, la apertura representa un reto, ya que competimos a nivel global mientras lidiamos con distorsiones históricas. Queremos adaptarnos, pero necesitamos un entorno equitativo y condiciones justas.
Transiciones y Competitividad
Pregunta: ¿Es inevitable la transición hacia un régimen más abierto?
Respuesta: La clave es eliminar las distorsiones y que el mercado determine qué empresas deben mantenerse. No estamos buscando protección, sino igualdad de condiciones para competir.
Pregunta: Si se crean mejores condiciones, ¿algunas empresas necesariamente tendrían que cerrar?
Respuesta: Es posible. Hay que esforzarse para preservar tantas empresas como sea posible, pero es parte del funcionamiento del capitalismo que algunas cierren y otras abran constantemente.
Políticas Gubernamentales y Competitividad
Pregunta: ¿Qué medidas ha implementado el Gobierno para mejorar la competitividad de la industria?
Respuesta: Un ordenamiento macroeconómico y la reducción de la inflación son fundamentales. Participamos en el debate sobre reforma laboral y se han reducido algunos impuestos. Creemos que la modernización de la legislación laboral y la mejora de la infraestructura también ayudarán a aumentar la competitividad de las empresas argentinas a nivel global.
Desafíos Futuros
Pregunta: ¿Cómo afectará el acuerdo Mercosur-Unión Europea a su sector?
Respuesta: Estoy convencido de que Argentina debe integrarse al mundo. Este acuerdo ofrece oportunidades para el crecimiento de la industria local y es crucial recuperar la confianza de los inversores europeos, que históricamente han tenido éxito en el país.
Martín Rappallini se enfrenta a un entorno desafiante, y su papel en la UIA es crucial para la adaptación y competitividad de la industria argentina en un mundo en constante cambio.