Carlos Caicedo, el líder de la izquierda en la región del Caribe colombiano, ha logrado un nuevo triunfo político al respaldar a su ahijada, Margarita Guerra, quien se impuso con un 56,1% de los votos en las elecciones para la Gobernación del Magdalena. A pesar de los esfuerzos de una oposición unificada, que incluía a petristas y uribistas, el candidato Rafael Noya solo alcanzó el 36% de apoyo. Este resultado refuerza la posición de Caicedo, quien se perfila como precandidato presidencial y ha mantenido su influencia en un sector donde la izquierda había comenzado a perder apoyo.
Elecciones atípicas tras un fallo judicial
Estas elecciones para la Gobernación ocurrieron de manera extraordinaria, luego de que el Consejo de Estado anulara la elección de Rafael Martínez, un exalcalde cercano a Caicedo, por el delito de doble militancia. Alrededor de un millón de ciudadanos del Magdalena fueron convocados para elegir a un nuevo líder regional, y Guerra asumirá el cargo hasta diciembre de 2027.
La baja participación y los resultados
La participación en estas elecciones fue notablemente baja, con solo un 31% del censo electoral ejercitando su derecho al voto, cifra que contrasta con el 65% registrado en las elecciones de 2023. Aunque Guerra superó el porcentaje de Martínez (56% frente al 51%), el número total de sufragios fue considerablemente menor, con alrededor de 189,000 votos en comparación con los 306,000 del exgobernador.
Retos en la campaña y apoyo renovado
El desafío para Caicedo y su pupila llegó de la mano de Noya, quien había sumado apoyo de diversos sectores políticos y contaba con el respaldo del alcalde de Santa Marta y del partido Cambio Radical. Su campaña, centrada en la “paz política”, tomó fuerza con el apoyo explícito del Pacto Histórico, que coincidió en el tiempo con los últimos sondeos que indicaban una competencia reñida.
Denuncias sobre amenazas y fraude electoral
El caicedismo también denunció la existencia de un posible fraude electoral, citando intimidaciones por parte de grupos armados que presuntamente instigaban a la población a votar por Noya. Guerra advirtió sobre la presión ejercida por el Clan del Golfo, mientras que la campaña del opositor Miguel Martínez, aunque más visible por sus controversiales denuncias, obtuvo pocos apoyos, superando apenas los 16,000 votos.
La gobernadora y su desafío administrativo
Margarita Guerra, quien ha sido diputada de Fuerza Ciudadana, enfrenta ahora la tarea de abordar significativos problemas en el Magdalena, incluyendo altos índices de pobreza que alcanzan el 51,7%, deficiencias en infraestructuras y problemas de orden público vinculados a la violencia de grupos armados. Guerra ha prometido continuidad en la gestión de Caicedo, quien se ha mantenido firme en su apoyo hacia ella a pesar de las dificultades en el panorama político regional.
La mirada hacia el futuro de Caicedo
Carlos Caicedo, también focalizado en sus ambiciones presidenciales para 2026, expresó su frustración por el respaldo del Pacto Histórico hacia Noya y afirmó que desea una reunión con el presidente Gustavo Petro para discutir estos asuntos. Su intención es evaluar la relación entre ambos y explorar posibles futuras colaboraciones políticas.