La Liberación de Manuel Tique: Una Historia de Resiliencia y Lucha por los Derechos Humanos
Manuel Tique, un colombiano de 33 años, supo de la caída de Nicolás Maduro una semana después que el resto del mundo. La noticia, que dominó los titulares el 3 de enero, llegó a él a través del agujero que utilizaba como letrina en su celda en la cárcel de máxima seguridad El Rodeo I, ubicada en las afueras de Caracas. Había pasado 16 meses arrestado por el régimen venezolano, enfrentando acusaciones infundadas de ser mercenario y estar vinculado al terrorismo. Para Tique, la noticia representó una esperanza de liberación: “Sin el régimen, esperábamos que iniciara un proceso rápido de liberación”, relata.
Excarcelaciones en el Régimen Venezolano
A pesar de que el régimen no colapsó, la presión militar y económica sobre las nuevas autoridades chavistas ha llevado a la excarcelación de más de 300 presos políticos desde el 8 de enero, según diversas organizaciones civiles. Entre ellos había ciudadanos de países como España, Italia, Países Bajos y Estados Unidos. Sin embargo, solo un colombiano fue liberado: Tique, quien llegó a Cúcuta el pasado martes. “Veíamos que empezaban a salir personas de todas las nacionalidades, menos nosotros, los colombianos. Un día, me llevan a la oficina del director. Me afeitan, me hacen cambiar de ropa y me hacen firmar una boleta de excarcelación. No creía lo que estaba pasando”, recuerda emocionado en su hogar en Bogotá.
La Llegada a la Libertad
Solo cuando Tique abordó el avión hacia San Antonio de Táchira, se dio cuenta de que su liberación era real. “Fue un alivio total, un desahogo inexplicable. Apenas cruzo la frontera, llamo a mi hermana y le digo que estoy en Cúcuta. Ahí empiezo a llorar”, comparte. Rápidamente se reunió con su familia, a quienes no veía desde septiembre de 2024.
La Historia de un Trabajador Humanitario
Manuel Tique es trabajador humanitario para el Consejo Danés para Refugiados (DRC), una ONG enfocada en el apoyo a desplazados y migrantes. En septiembre de 2024, viajó al estado venezolano de Apure para una capacitación. Sin embargo, su llegada se tornó trágica. Fue detenido por la Dirección General de Contrainteligencia Militar (DGCIM) durante un control rutinario y llevado a un lugar desconocido. “Fue un secuestro. Ni siquiera me sellaron el pasaporte al entrar. Nadie me explicaba nada”, explica.
Condiciones Inhumanas en El Rodeo I
Tique estuvo encerrado en una celda de 4×2 metros en El Rodeo I, donde las condiciones eran deplorables, con hacinamiento y escasez de comida. Durante sus primeros 22 días, estuvo completamente aislado. No fue hasta finales de 2024 que supo de las acusaciones específicas en su contra, las cuales incluían asociación y financiación del terrorismo. “Supe que había hablado de mí cuando un compañero regresó del hospital y dijo que había visto mi cara en la televisión”, narra.
Varias organizaciones no gubernamentales han denunciado las violaciones a los derechos humanos en esta prisión, describiendo las condiciones como “crueles, inhumanas y degradantes”. El colombiano cuenta que durante una protesta pacífica de sus compañeros, los guardias respondieron lanzando gas pimienta en su celda, lo que provocó graves dificultades para respirar.
El Desafío de Mantener la Salud Mental
Salvaguardar la salud mental en tales condiciones fue uno de los mayores retos que enfrentó Tique. A pesar de la adversidad, buscaba distracciones y logró entretenerse tallando piezas de ajedrez y otros juegos con jabón. “Dormía lo más que podía para matar el tiempo”, añade.
Esperanza de Liberación y Frustraciones
Las noticias de liberaciones de otros prisioneros comenzaron a llegar gradualmente. En febrero de 2025, Venezuela liberó a seis estadounidenses, y en julio, a diez más, tras un acuerdo con Washington. Los colombianos, sin embargo, tuvieron que esperar hasta octubre para recibir la visita de su embajador, quien informó sobre su situación.
La liberación de Tique llegó como una sorpresa inesperada. Tras una breve interacción negativa con un guardia, fue llamado a la dirección y, sorprendentemente, liberado. Sin embargo, antes de su salida, fue obligado a grabar un video en el que afirmaba que su proceso fue justo y que no hubo violaciones a sus derechos.
Retorno y Apoyo a Otros Prisioneros
El regreso a su hogar ha estado cargado de emociones encontradas. Tique siente alivio por su libertad, pero también tristeza por los colombianos que todavía permanecen encarcelados en Venezuela. “No duermo pensando en los que siguen encerrados. Mi familia dice que mi liberación es un milagro, y tienen razón. Lo que quiero es seguir presionando para que los demás salgan libres”, enfatiza. La Asamblea Nacional de Venezuela aprobó recientemente una ley de amnistía que podría beneficiar a varios prisioneros, incluyendo colombianos.
Tique continúa evaluando sus opciones laborales, ya que el DRC le ha ofrecido reintegrarse a su trabajo. Además, han brindado apoyo social y psicológico para ayudarlo a readaptarse a la vida civil. Ha solicitado al presidente Gustavo Petro que interceda por los colombianos que aún están atrapados en Venezuela, demandando un diálogo directo para resolver esta injusticia.