La cineasta Maite Alberdi, oriunda de Santiago de Chile (1983), se adentró en un intrigante caso que la llevó a cuestionarse sobre la naturaleza humana y las circunstancias sociales que envuelven a las mujeres. Su interés surgió al conocer la historia de Alejandra, una mujer mexicana de aproximadamente 43 años que logró fingir un embarazo durante un prolongado período. Estas interrogantes se exploran en su más reciente documental, Un hijo propio, que se estrena a nivel mundial este sábado en el Festival de Cine de Berlín, donde Alberdi ya había sido nominada por su anterior obra La memoria infinita.
La historia de Alejandra: un reflejo de las presiones sociales
La narrativa del documental revela la lucha de Alejandra, quien a los 17 años se embarcó en el sueño de formar una familia tradicional, conforme al mandato social de su México natal. En esta sociedad, los estigmas que popularmente rodean a las mujeres que optan por no casarse, tener hijos fuera del matrimonio o ser madres solteras, son profundos. Alberdi destaca que “el deseo de ser madre está muy contaminado por el entorno y las opiniones de otros”, poniendo de relieve la dificultad de las mujeres para encontrar su propia voz en este aspecto.
El camino de Alejandra estuvo marcado por desafíos personales, como dos abortos espontáneos y otro que no se atreve a reconocer por temor a decepcionar a su pareja y a su entorno. Esta presión culmina en la decisión de simular que su embarazo sigue adelante, un acto con trágicas consecuencias que sorprendieron a los medios en ese entonces.
Las implicancias de la culpa social
Alberdi enfatiza el impacto de la «culpa social» en la experiencia de Alejandra, resaltando que el sistema falló a la hora de ofrecer apoyo psicológico durante esos eventos dolorosos. “Muchas mujeres en Latinoamérica atraviesan pérdidas similares, pero son colocadas en contextos que agravan su dolor”, señala la directora. Su película pone de manifiesto las realidades de un entorno que a menudo no ofrece la ayuda necesaria, lo que lleva a las mujeres a enfrentar sus traumas solas.
Una historia insólita en un contexto machista
El documental también invita a la reflexión sobre el contexto social machista en el que se desarrolla la historia de Alejandra. La cineasta explica que el juicio hacia las mujeres nunca cesa, comenzando por la pregunta de si desean tener hijos y continuando con los juicios sobre sus capacidades como madres. La situación social de las mujeres sigue siendo delicada y frágil en muchos países de Latinoamérica.
Para dar vida a esta compleja historia, Alberdi opta por realizar entrevistas a los involucrados, así como por recrear con actores los momentos críticos en los que Alejandra decide simular su embarazo. A través de un enfoque fiel a la realidad, se introducen diálogos auténticos y se retratan escenas familiares capturadas en videos antiguos, brindando contexto y profundidad al relato.
Un enfoque cinematográfico que mezcla géneros
Con un estilo que se caracteriza por mezclar la comedia con el drama, Alberdi busca reflejar la complejidad de la vida en su obra. La cineasta previamente logró reconocimiento con El agente topo y La memoria infinita, donde también explora matices de tristeza y humor. “Nada es tan blanco ni tan negro”, apunta, aludiendo a su capacidad para combinar diversos géneros y tonos en sus películas, algo que se manifiesta en Un hijo propio.
El uso de la paciencia es clave en su proceso de filmación. La directora se toma el tiempo necesario para captar cambios significativos en la vida de Alejandra, lo cual culmina en un final esperanzador que evade la tragedia. “El documental requiere de paciencia y tiempo para observar cómo las vidas cambian”, subraya Alberdi.
Objetivos de diálogo y transformación
Agradecida por los premios recibidos, Alberdi tiene objetivos más altruistas en mente con esta película. Desea que Un hijo propio sea una puerta que facilite las conversaciones sobre maternidad. “Espero que muchas mujeres se animen a hablar sobre sus experiencias con sus parejas, abriendo así preguntas y diálogos que a menudo se evitan”, expresa. Finalmente, el enfoque de su obra va desde lo íntimo hasta lo universal, reflejando la complejidad de las vivencias humanas.