Los osos modifican su conducta y genética por la presión humana

Los osos modifican su conducta y genética por la presión humana

Modificaciones en el comportamiento de los osos debido a la presión humana

En la primavera de 2022, osas con crías fueron vistas bajando de las montañas en el Alto Sil, en la comarca leonesa de Laciana, en busca de manzanas en huertos. Este evento, sumado a la reciente publicación sobre la adaptación de osos polares a un entorno sin hielo, subraya cómo la actividad humana está alterando el comportamiento y la genética de distintas especies de osos en todo el mundo.

Osos pardos de los Apeninos: un caso de endogamia y docilidad

Un estudio liderado por Andrea Benazzo, profesor de genética en la Universidad de Ferrara, revela que los osos pardos de los Apeninos (Italia) son notablemente más pequeños y dóciles que sus homólogos europeos. Los machos de esta especie pesan entre 140 y 210 kg, en comparación con los 350 kg que pueden alcanzar los osos pardos de Europa. La investigación, publicada en la revista Molecular Biology and Evolution, analiza el comportamiento, la morfología y el genoma de 13 osos pardos italianos frente a una decena de Europa Central, específicamente de Eslovaquia.

Desde hace menos de tres mil años, los osos de los Apeninos han estado aislados de otras poblaciones europeas, especialmente debido al crecimiento de la civilización romana, lo que ha generado una menor diversidad genética y una mayor endogamia. Sin embargo, este aislamiento no es la única explicación para su menor tamaño corporal y mayor docilidad; la caza selectiva a lo largo de los siglos ha favorecido a los individuos más pequeños y menos agresivos.

Evidencias de selección humana

Alejandro Martínez Abrain, biólogo de la Universidad de A Coruña, destaca que se trata de la primera demostración empírica de que la selección humana ha beneficiado a los osos más tímidos. Estudios previos han mostrado que esta tendencia impulsa la eliminación de los animales más atrevidos, generando poblaciones que tienden a ser más miedosas.

La historia evolutiva de los osos pardos en los Apeninos es paralela a la de los osos en la cordillera Cantábrica, donde también han sido cazados y se carece de estudios genéticos que confirmen su aislamiento. Vincenzo Penteriani, investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales y del CSIC, señala que, a pesar de que no se han registrado ataques graves a personas, la creciente población de osos en la cornisa Cantábrica ha aumentado la interacción con humanos.

Proyectos de convivencia y nuevas dinámicas

A medida que la población de osos se recupera, las políticas de coexistencia son cruciales. La Fundación Oso Pardo trabaja para evitar que los osos se habitúen a la comida fácil mediante la instalación de revestimientos en contenedores de basura y la plantación de 150,000 frutales y 25,000 castaños monte arriba. Los osos ibéricos no hibernan, pero se retiran a sus oseras para parir, con un cambio en los tiempos de salida que podría afectar la supervivencia de los oseznos.

La presión humana ha dejado una marca indiscutible en el comportamiento de los osos. Según María del Mar Delgado, del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad, esta presión histórica ha influido en la selección de características conductuales, pero en la actualidad, el cambio climático podría estar cobrando un papel más relevante.

Adaptación de osos polares a un entorno sin hielo

En el contexto del cambio climático, un grupo de osos polares ha sido descubierto en el sureste de Groenlandia, viviendo permanentemente sin hielo. David Bravo Nogués, del Centro de Macroecología, Evolución y Clima de la Universidad de Copenhague, menciona que estos osos están adaptando su comportamiento y dieta, incluso alimentándose de huevos y atacando renos, algo inusitado en su hábitat natural.

El reciente análisis genético revela que estos osos polares presentan transposones adicionales que les permiten sobrevivir sin hielo, mostrando cambios en su dieta y comportamiento. Sin embargo, según Bravo Nogués, siempre existe la posibilidad de adaptación, como en el caso de la población de osos polares del sur de Groenlandia que ha aprendido a cazar renos.

Los cambios en los hábitos alimenticios de los osos también reflejan la necesidad de adaptarse a un entorno en transformación, donde el contacto con humanos se intensifica, ejemplificado por avistamientos de osos polares intentando entrar en hogares en busca de alimento.

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