La nueva Estrategia de Seguridad Nacional de los Estados Unidos, bajo el «corolario Trump», revela de manera alarmante la decadencia del movimiento MAGA y el delirio de su líder, quien parece olvidar que el mundo ha cambiado desde el siglo XIX. Este enfoque también destaca las afinidades de Trump con líderes como Vladimir Putin, mostrando similitudes en sus regímenes autocráticos y sus intentos por revivir el esplendor de imperios que ya no existen. En su búsqueda, ambos han provocado sufrimiento a millones de personas y han jugado con fuerzas descontroladas que pueden regresar contra ellos, transformando sus ambiciones en desastres. Esto ocurre mientras el poder nuclear y militar más destructivo de la historia está bajo el control de dirigentes que actúan por sanas ambiciones hegemónicas y una insaciable sed de recursos económicos.
Amenazas Geopolíticas y Poder Nuclear
Bajo estas condiciones, Trump y Putin amenazan a aquellos que desafían su dominio geopolítico. Desde Estados Unidos, Trump ha humillado y extorsionado a la Unión Europea, intentando que compre más armas y asuma una mayor responsabilidad en su propia defensa. Esta estrategia se apoya en la doctrina Monroe, que ha evolucionado en una «Doctrina Donroe» que favorece los intereses estadounidenses en su «hemisferio occidental». Las tácticas de Trump y Putin se basan en amenazas, aranceles y desinformación, manipulando las acciones bajo la apariencia de paz mientras preparan conflictos. Trump presenta su ofensiva contra el “narcoterrorismo” en Venezuela, mientras Putin justifica sus acciones en Ucrania bajo la lucha contra los neonazis. Cuando estas estrategias no logran el efecto deseado, ambos líderes recurren al despliegue militar, amenazando la utilización de armas nucleares y transgrediendo normativas internacionales.
Impunidad en Conflictos Armados
Las órdenes de Trump de atacar a supuestas embarcaciones «narcoterroristas» y los bombardeos indiscriminados de Putin sobre Ucrania reflejan una conducta propia de criminales de guerra. Ambas figuras, respaldadas por su poder, operan bajo una impunidad que les permite actuar sin rendir cuentas a ningún marco legal. En este contexto, Trump, Putin y Netanyahu configuran una alianza temible, actuando para reestructurar el orden geopolítico de acuerdo a sus aspiraciones personales y ambiciones de poder. Esta dinámica está creando un orden multipolar que, en lugar de promover la cooperación internacional, sugiere la instauración de un neofeudalismo dominado por potencias empeñadas en mantener su hegemonía regional.
La Nueva Geopolítica Neofeudal
Trump se proclama dueño del «hemisferio occidental» a la sombra de Monroe, mientras que Putin desea afirmar su control sobre Europa del Este frente a la expansión de la OTAN. Por otro lado, Netanyahu dirige la política del Oriente Medio, y Xi Jinping, desde China, busca extender su influencia a través de iniciativas como la Ruta de la Seda. Esta dinámica confiere a los grandes líderes un poder similar al de señores feudales, quienes emplean relatos y narrativas para justificar sus acciones. Ahora, no necesitan recurrir a las tradicionalmente épicas ideas de democracia, sino que aprovechan tecnologías que crean realidades alternativas y manipulan la percepción pública.
Desafíos de una Realidad Fragmentada
El desarrollo de «neofeudalismos virtuales» ha fragmentado la realidad, dificultando a los ciudadanos discernir entre lo que es real y lo que es producto de algoritmos y la inteligencia artificial. Esta manipulación puede hacer que las personas duden de eventos comprobables, como los escándalos políticos. En tiempos de festividad, como la Navidad, se promueve una visión de reconciliación y alegría, mientras la realidad de la manipulación persiste. El consumismo se impone como un objetivo primordial, desviando la atención de problemáticas más profundas que asolan al planeta.
Una Consumista Navidad
En esta época navideña, se aconseja distraerse de las inquietudes globales y enfocarse en disfrutar el presente, consumiendo lo último en tecnología y alegría material. La narración actual invita a abrazar un estilo de vida en el que el crédito y el consumismo se convierten en el estándar, ignorando las demandas del futuro y los estragos del presente. La exhortación es clara: disfrutar de una «Feliz Navidad» en compañía de seres queridos, sin caer en la trampa de las preocupaciones mundanas, pues el verdadero deleite reside en el disfrute del momento presente y en celebrar con lo que se tiene a mano.