Las reservas de petróleo en Venezuela: del auge al declive
Las reservas de petróleo del mundo en 1980 estaban principalmente en Oriente Medio, con Arabia Saudí a la cabeza. Aunque había indicios de importantes depósitos en Venezuela, estos representaban solo el 3% del total global. Sin embargo, en un giro sorprendente, entre 2008 y 2010, Venezuela se consolidó como el país con las mayores reservas de petróleo conocidas, superando a Arabia Saudí. Esto fue oficialmente reconocido por la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que certificó que el país sudamericano posee uno de los mayores volúmenes de crudo técnicamente recuperable a nivel mundial.
Un crecimiento excepcional en las reservas
Los datos más recientes de 2020 indican que Venezuela concentra ahora el 17% del petróleo global, con sus reservas multiplicándose por cuatro en solo cinco años, alcanzando los 40.000 millones de toneladas. Este fenómeno se atribuye a la Faja Petrolífera del Orinoco, una vasta región en el norte del país. Hace solo 20 años, durante su apogeo como exportador de petróleo, Venezuela no extraía crudo de esta área. Actualmente, el 80% de su producción de 300 millones de barriles proviene de la Faja del Orinoco.
No obstante, el crudo de esta zona es notablemente diferente: es un petróleo pesado y extrapesado que resulta complicado y costoso de procesar. Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), su tratamiento requiere tecnología avanzada y una considerable inversión, algo que las empresas internacionales pueden proporcionar. En el pasado, Estados Unidos construyó refinerías en el Golfo de México específicamente para este tipo de petróleo, y países como Canadá y México también poseen grandes reservas de crudo pesado.
Desafíos en la industria petrolera de Venezuela
PDVSA, la empresa estatal de petróleo de Venezuela, ha visto declinar sus recursos, y la inversión y el mantenimiento han fallado notablemente desde la llegada de Hugo Chávez al poder en 1999. Las restricciones internacionales impuestas en 2019, sumadas a la corrupción en empresas nacionalizadas y la emigración de personal calificado, han propiciado una significativa disminución en la producción. Actualmente, Venezuela extrae solamente cerca del 1% del petróleo global, una cifra alarmante si se considera que hace dos décadas contribuía en un 2,5%, a pesar de contar con reservas significativamente mayores en la actualidad.
Infrastructura obsoleta y el futuro del petróleo
La infraestructura petrolera del país se encuentra en un estado precario. En su última comparecencia, el expresidente Donald Trump sugirió que grandes empresas invertirían miles de millones en su recuperación. Esta situación ha llevado a Venezuela a confiar en denominados «buques fantasma», que evaden sanciones al desactivar sus sistemas de identificación, permitiendo el transporte de petróleo a través de vías no autorizadas.
Venezuela ha pasado de ser un gran exportador de crudo, principalmente hacia Estados Unidos, a depender de China como su principal socio comercial. En 2025, se estima que el 36% de sus exportaciones de petróleo se dirigieron a ese país asiático, superando con creces las destinadas a Estados Unidos.
Un mercado petrolero cambiante
A pesar del crecimiento de las energías renovables, el petróleo sigue siendo la fuente de energía más consumida en el mundo, liderando sobre el carbón y el gas. En Estados Unidos, las refinerías de petróleo generan aproximadamente 80.000 empleos directos y sostienen alrededor de tres millones de empleos indirectos, convirtiéndose en un sector crucial para la economía. En contraste, en Venezuela, el papel del petróleo ha disminuido en la matriz energética, siendo superado por el gas y la energía hidroeléctrica.
La evolución del sector petrolero en Venezuela y su interacción con mercados internacionales reflejan un panorama complejo, marcado por una producción en declive pese a disponer de las mayores reservas del mundo.