El presidente José Antonio Kast defendió este sábado una de las decisiones más controversiales de su Gobierno: el aumento histórico en el precio de los combustibles, implementado en marzo, que afectó de manera significativa el presupuesto de los ciudadanos, a solo dos semanas de asumir el cargo. Durante su intervención ante el Consejo General del Partido Republicano, el mandatario aseguró que “hoy día en todos los países miran lo que hicimos”. “Alguien tiene que tomar la decisión y yo tomé la decisión. Y frente a la popularidad o la responsabilidad, voy a actuar con responsabilidad”, afirmó Kast, cuyo nivel de aprobación ha caído drásticamente desde su llegada a La Moneda el 11 de marzo.
Kast atribuyó este alza de precios a la “situación difícil por la guerra [en Irán]” y explicó que fue necesario traspasar el aumento de los combustibles a los ciudadanos. Este incremento, que entró en vigencia el 26 de marzo, se produjo en un contexto de conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel, que afectó el paso de crudo por el estrecho de Ormuz durante tres meses.
El aumento en marzo consistió en un incremento de 370 pesos por litro en la gasolina de 93 octanos y de 580 pesos en el diésel. Esto llevó el precio de la gasolina de 93 octanos a superar los 1.500 pesos (1,6 dólares) por litro en la Región Metropolitana, un aumento considerable desde el promedio de 1.170 pesos (1,2 dólares). El diésel, por su parte, alcanzó un precio similar al de la gasolina, pasando de 932 pesos a casi 1.500 pesos. Este impacto en la economía de los hogares chilenos ha sido considerado por analistas como un punto de inflexión en la percepción ciudadana del Gobierno.
Desde la implementación de esta medida, la desaprobación hacia Kast ha superado constantemente su aprobación, invirtiendo la tendencia positiva que había al inicio de su Administración. Según la encuesta Cadem publicada el pasado fin de semana, la aprobación de Kast ha caído al 37%, mientras que su desaprobación asciende al 60%. Por otro lado, la encuestadora Criteria reporta cifras de 35% en aprobación y 53% en desaprobación. Ambos estudios coinciden en que el pesimismo económico y las dudas sobre la generación de empleo son factores que contribuyen a esta valoración negativa.
No es la primera vez que el presidente reconoce públicamente el costo político de la decisión de no contener el alza de precios. En su primera Cuenta Pública ante el Congreso, el 1 de junio, asumió que la medida “golpeó fuerte” a la ciudadanía y admitió fallas en la comunicación. “Reconozco que no siempre hemos logrado explicar a tiempo, ni con la cercanía que se requería, el fundamento de algunas decisiones”, declaró, y agregó que la evolución del conflicto en Medio Oriente y la grave crisis fiscal heredada confirmaban su postura de que la decisión fue correcta.
Este respaldo se produce en un contexto donde los precios de los combustibles presentan casi un mes de caídas, aunque todavía no alcanzan los niveles previos a la guerra. Desde el jueves, el litro de gasolina de 93 octanos ha disminuido en 100,3 pesos (0,11 dólares), y el de 97 octanos, en 99,8 pesos (0,11 dólares). Asimismo, el diésel ha retrocedido 155,4 pesos (0,17 dólares) por litro, mientras que el gas licuado de petróleo para uso vehicular ha caído 22,1 pesos (0,024 dólares).