Desafíos en la Memoria Histórica: Juventud y Desconocimiento en España y Colombia
En un contexto de creciente polarización política, un adolescente se destaca al expresar sin pudor: “Franco me mola, peor dictadura es en la que estamos ahora”, concluyendo con un retador “¡Arriba España!”. Este episodio, registrado justo después de los 50 años de la muerte del dictador Francisco Franco, refleja un fenómeno preocupante en la juventud española. Un reciente sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS) indica que el 21% de los españoles considera que el franquismo fue “bueno” o “muy bueno”, un dato que coincide con el 21% de jóvenes entre 18 y 24 años con opiniones favorables sobre esa era.
Similitudes con Alemania: Un Fenómeno Global
Este porcentaje coincide con la encuesta de Infratest Dimap, que reporta que el 21% de los jóvenes alemanes apoya a la ultraderechista Alternativa para Alemania (Alternative für Deutschland, AfD). Investigadores y medios alemanes han alertado sobre la creciente tolerancia de los jóvenes hacia el autoritarismo, así como el aumento de actitudes antisemitas y xenófobas, fenómeno que se interrelaciona con el desconocimiento de la historia del Holocausto.
Desafíos en la Educación y el Conocimiento
A pesar de la gravedad de los crímenes ocurridos durante el franquismo, estimaciones neutrales indican que hubo entre 500,000 y 600,000 víctimas mortales, en contraste con los seis millones bajo el régimen de Hitler. Sin embargo, muchos jóvenes, en su mayoría varones, exhiben símbolos franquistas y celebran sus discursos. Este fervor se ve alimentado por la falta de una educación adecuada que explique los hechos históricos y las consecuencias del autoritarismo, exacerbado por la desinformación en redes sociales.
Comparación de Políticas de Memoria Histórica
A nivel global, Alemania se establece como un modelo en políticas de memoria. El Estado ha asumido su responsabilidad; el currículo escolar está diseñado para enseñar sobre el pasado, y existen museos con enfoques pedagógicos robustos. Sin embargo, las tensiones persisten, al igual que en España, donde la Ley de Memoria Democrática ha generado polarización, y las narrativas sobre la Guerra Civil y la dictadura varían entre comunidades autónomas.
En Colombia, el decreto 1038 de 2015 introdujo la Cátedra de la Paz en la educación básica y media, pero su implementación es limitada y dispar en las universidades. El currículo no establece una asignatura específica, lo que genera un enfoque desigual en el conocimiento sobre la memoria histórica y la resolución de conflictos.
La Realidad del Conocimiento Histórico en Colombia
Un estudio reciente, el Décimo estudio de percepción de jóvenes colombianos de la Universidad del Rosario, revela que el 56% de los jóvenes se identifica como centro, un 18% como izquierda y un 25% como derecha. En el próximo aniversario del Acuerdo de Paz entre las FARC y el Gobierno de Juan Manuel Santos, se hace evidente que no hay datos claros sobre el conocimiento de la historia reciente entre los jóvenes.
Esta situación es preocupante, ya que la violencia política ha resurgido, evidenciada por el asesinato del senador Miguel Uribe Turbay. Las narrativas distorsionadas circulan en redes sociales, mientras que el riesgo de retorno al autoritarismo sigue latente. Preguntas surgen sobre la convivencia entre hijos de víctimas y perpetradores en regiones afectadas y el papel que juegan las instituciones educativas en la formación de estas nuevas generaciones.
Conclusión: Un Deber Ineludible
El contexto actual en Colombia, con la juventud próxima a participar en las elecciones de 2026, requiere una adecuada formación que les permita discernir y evitar manipulaciones. La memoria histórica es esencial para el futuro, y es responsabilidad del Estado garantizar que las nuevas generaciones reciban una educación que no esté sesgada. La ausencia de estudios sobre este tema en las políticas educativas plantea serias interrogantes sobre el enfoque del gobierno colombiano ante su deber de memoria.