El Hijo del Hombre: Un Viaje Literario y Espiritual
Juan Esteban Constaín, originario de Popayán y nacido en 1979, presenta en su obra El Hijo del Hombre (Penguin Random House, 2026) un recorrido profundo sobre la historia de Jesucristo. Este libro surge tras años de confinamiento por la pandemia y un viaje liberador a Roma, donde el autor se siente intrigado por la figura de Orfeo, un bardo cuya historia de amor y pérdida resuena a lo largo de los siglos.
La Historia de Orfeo y su Simbología
Orfeo, en su búsqueda por rescatar a su amada Eurídice del inframundo, se ve sometido a una dura prueba: no debe mirar atrás. Este mito no solo sirve como trasfondo del libro, sino que simboliza las luchas y sacrificios que definen la condición humana. La fascinación de Constaín por esta narrativa se entrelaza con la exploración de la historia de Cristo, mostrando cómo ambas figuras enfrentan consecuencias a través de sus elecciones.
Una Reflexión Profunda sobre la Fe y la Historia
Constaín busca, de manera poética y reflexiva, responder a la pregunta sobre cómo la imagen de Jesucristo permite que el espectador vea su propio rostro. Como él mismo menciona, esta búsqueda invita a múltiples interrogantes que no se resuelven fácilmente. Al abordar la difícil relación entre la fe y la razón, el autor desafía a sus lectores a cuestionar y explorar el misterio que rodea al Nacimiento del Cristianismo.
Literatura y Profecía entrelazadas
El libro no se limita a contar hechos históricos; el autor también los combina con elementos literarios, sugiriendo que la literatura puede ser más reveladora que la profecía misma. Constaín se detiene en la Cuarta Égloga de Virgilio, donde se predice la llegada de un niño que iluminará al mundo, y en la Divina Comedia de Dante, donde la influencia de la fe en la vida de los personajes es palpable.
Un Acto de Fe y Duda
En la página 96, Constaín reflexiona sobre el relato histórico como un acto de fe, recordando la anécdota de Sir Walter Raleigh, que optó por borrar la historia cuando no pudo encontrar respuestas. A diferencia de Raleigh, Constaín abraza la oscilación entre la razón y la fe y convierte sus dudas en un elemento central de su narrativa. Este libro se presenta como una extensa carta de amor a los misterios que surgen desde Roma y se extienden hasta Bogotá y Popayán.
La Dualidad de Mirar Atrás
En el inicio de El Hijo del Hombre, Constaín menciona a Tertuliano, quien en el siglo II advierte que la memoria de la mortalidad es un recordatorio esencial para los héroes triunfantes. Esta idea se refleja en la historia de Orfeo, quien, al mirar atrás, pierde de nuevo a Eurídice. La obra de Constaín invita a mirar hacia atrás y reflexionar sobre el significado profundo de nuestra existencia en relación con el misterio del Cristianismo.