El legado de Pablo Escobar y los hipopótamos de Colombia
El peculiar problema de los hipopótamos en Colombia comenzó con la llegada de Adán y Eva, los primeros ejemplares que Pablo Escobar, el infame narcotraficante colombiano, importó en los años 80 desde África a su Hacienda Nápoles, en el Magdalena Medio. Con el tiempo, el grupo creció a más de 250 hipopótamos, convirtiéndose en un símbolo duradero de la opulencia de Escobar.
La curiosa conexión entre arte y ciencia
Camilo Restrepo, un artista originario de Medellín, ha encontrado en la boñiga de estos hipopótamos una insólita fuente de inspiración. Restrepo, quien ha sido crítico de la lucha contra las drogas promovida por Estados Unidos, ha abordado este tema en su trabajo artístico durante más de 15 años. Recientemente, en 2024, tras una exposición en Miami, surgió una inquietante pregunta: ¿han causado las mutaciones genéticas de los hipopótamos cambios en sus excrementos?
La investigación de los ‘hipopótamos de la cocaína’
Al explorar la diversidad genética de los hipopótamos provenientes de Escobar, Restrepo observó que algunos de ellos presentan malformaciones debido a la endogamia, lo que sugiere que estos animales ya no son iguales a sus contrapartes africanas. Su indagación lo llevó a formular si, en las deposiciones de los hipopótamos, podría crecer un hongo distinto a los que normalmente se desarrollan en la boñiga del país.
Un viaje hacia la psique con hongos alucinógenos
Restrepo propone una fascinante paradoja: mientras la cocaína es una droga que exalta el ego, los hongos que podrían cultivarse en el excremento de los hipopótamos generan el efecto contrario, ayudando a disolver el sentido del yo. Las experiencias inducidas por estos hongos podrían ofrecer a las personas un sentido de conexión con la naturaleza y experiencias místicas.
El artista no es ajeno a los beneficios terapéuticos que se han documentado en el uso de hongos alucinógenos. De acuerdo con Restrepo, estos podrían ofrecer un camino hacia la curación de adicciones, brindando una alternativa a la espiral destructiva de la cocaína.
La instalación Hipopotamensis
En su obra Hipopotamensis, Restrepo ha ido más allá de los límites del arte, fusionando lo artístico con la ciencia. La instalación consiste en una recreación de una incautación de droga al estilo de las que realiza la Policía Nacional, pero en lugar de cocaína, muestra boñiga de hipopótamo, junto a elementos utilizados para cultivar los hongos.
Su objetivo, según Restrepo, es evidenciar la pérdida de la guerra contra las drogas, una realidad que se disfraza bajo el ímpetu de los decomisos.
Más que una simple obra de arte
El proyecto de Restrepo abarca aspectos científicos y personales. Ha pasado meses manipulando excremento para cultivar hongos en su hogar. En noviembre de 2024, encontró los primeros ejemplares, y en abril de 2025, logró cultivar el primer hongo alucinógeno. Hasta el momento, ha recolectado 450 kilos de boñiga para continuar su cultivo minucioso.
Restrepo planea someterse a una experiencia con estos “narcohongos” como parte de su propio tratamiento para la ansiedad y la depresión. La colaboración con su esposa, Catalina Echavarría, psicóloga especializada en terapia con estados de conciencia ampliados, añade un enfoque profesional a este viaje.
Consideraciones sobre el uso de hongos alucinógenos
El proceso requiere que Restrepo suspenda su medicación habitual para permitir que los hongos ejerzan su efecto. La dosis se controlará rigurosamente para asegurar una experiencia segura y productiva. Echavarría enfatiza que este no es un enfrentamiento con la medicación, sino un complemento en la búsqueda de una mejor calidad de vida.
Un futuro empresarial
Después de esta experiencia, Restrepo planea crear una empresa ficticia llamada Hipopotamensis, que ofrecerá instalaciones artísticas y sesiones terapéuticas con hongos. La propuesta se dirige principalmente a los turistas que buscan adentrarse en la historia narco de Colombia, ofreciendo una perspectiva única sobre la sanación a través de los hongos cultivados en excremento de hipopótamo.
La obra de Restrepo representa una fusión de arte, ciencia y terapia en un contexto que desafía las normas y busca explorar nuevas vías de sanación y conciencia.