Guaviare y Catatumbo: Revelando las tragedias ocultas de Colombia

Guaviare y Catatumbo: Revelando las tragedias ocultas de Colombia

Colombia Enfrenta un Enero Sangriento: Aumento de la Violencia en Guaviare y Catatumbo

Colombia inicia otro enero marcado por la violencia, con focos de conflicto que parecen intensificarse en comparación con meses anteriores. En el Catatumbo, la guerra entre grupos armados ha dejado un saldo alarmante: 166 muertos y más de 100,000 desplazados, un año después de la violenta arremetida del Ejército de Liberación Nacional (ELN). En el Guaviare, los enfrentamientos entre las disidencias bajo los comandos de ‘Calarcá Córdoba’ e ‘Iván Mordisco’ revelaron una crudeza impactante, con al menos 26 combatientes muertos encontrados en una carretera, todos pertenecientes al autodenominado Estado Mayor Central de Mordisco, en espera de identificación por parte de las autopsias.

Reaparición del Reclutamiento Forzado y Riesgo de Poblaciones Vulnerables

La situación en Guaviare arrastra consigo una sensación de déjà vu. La Defensoría del Pueblo había advertido, hace casi un año, sobre el riesgo creciente de confrontaciones armadas en esta región, que sirve como puerta de entrada a las selvas de la Amazonía colombiana. Los alarmantes informes destacaban los extremos peligros que enfrentaba la población civil.

Desde el inicio del nuevo año, los combates han intensificado su impacto, comenzando con un episodio sangriento en la vereda de Miravalle, en el municipio de Calamar. En este lugar, 16 personas murieron como consecuencia de enfrentamientos entre el Bloque Amazonas, liderado por Mordisco, y el Bloque Jorge Suárez Briceño, dirigido por Calarcá. Estos inciertos episodios han revelado cómo los jóvenes, algunos con tan solo 14 o 16 años, son reclutados forzosamente por estos grupos armados.

Catatumbo y la Crisis Humanitaria

La violencia no se queda solo en Guaviare. El Catatumbo, ubicado en el departamento del Norte de Santander y fronterizo con Venezuela, también lidia con un rebote de la violencia, atrapando a comunidades enteras entre el fuego cruzado del ELN y el Frente 33 de las disidencias de Calarcá. La situación humanitaria es crítica; familias están confinadas, y la Defensoría ha denunciado la falta de acceso a alimentos y gas debido a los enfrentamientos.

La Fundación Ideas para la Paz ha señalado que, a pesar de la magnitud de la crisis en el Catatumbo, ha permanecido fuera del centro del debate nacional. Esta alarmante realidad se evidenció en una visita de la defensora del Pueblo, Iris Marín, quien constató el sufrimiento causado por la violencia y el desplazamiento forzado.

Respuesta del Gobierno y el Llamado a la Acción

A pesar de las continuas alertas, la respuesta del Gobierno ha sido limitada. Carlos Negret, exdefensor del Pueblo, enfatiza que la dinámica en Guaviare era previsible, no solo por la disputa entre facciones, sino también por las señales de alto riesgo de reclutamiento forzado. La Amazonía, y Guaviare en particular, presenta tres factores críticos: presencia débil del Estado, control territorial de actores armados, y altos niveles de vulnerabilidad social entre la infancia y la juventud rural.

Las instituciones estatales han sido criticadas por su respuesta reactiva y fragmentada. Negret argumenta que “los niños no se protegen con fusiles, se protegen con oportunidades”. La prevención del reclutamiento forzado requiere esfuerzos proactivos para ofrecer alternativas a los jóvenes, antes de que se conviertan en víctimas del conflicto armado.

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