La reforma tributaria destinada a financiar el presupuesto del Estado colombiano para 2026 enfrenta serias dificultades en el Congreso. La discusión en el Senado se encuentra estancada, con maniobras que dilatan su avance y una ponencia negativa de la mayoría de la comisión que analiza el proyecto. El Gobierno de Gustavo Petro busca recaudar 16,3 billones de pesos, aproximadamente 4.000 millones de dólares, para solventar el déficit fiscal. Sin embargo, la situación no es completamente desalentadora, ya que se tramita un proyecto alternativo conocido como Ley de Reactivación Económica, que ha superado su primer debate y se presenta como una opción más viable para la recolección de impuestos.
Una alternativa a la tributaria
Olga Lucía Velásquez Nieto, representante a la Cámara del partido Alianza Verde y coordinadora ponente de la Ley de Reactivación Económica, asegura que la ley tiene como objetivo recaudar hasta 12 billones de pesos. La propuesta incluye incentivos fiscales para empresas en crisis, como descuentos del 90% en intereses y sanciones relacionadas con deudas tributarias, así como mecanismos de conciliación en procesos judiciales. La intención es reemplazar las alzas impositivas tradicionales por incentivos que motiven a los morosos a regularizar su situación.
Críticas y desafíos
Sin embargo, esta medida ha generado críticas. La senadora Angélica Lozano, del mismo partido, advierte que establecer alivios para morosos podría sentar un mal precedente en el cumplimiento de las obligaciones tributarias. Además de estos alivios, la Ley de Reactivación incluye un aumento de impuestos enfocado en sectores específicos, como un incremento del 3% al 6% en el cobro de publicidad digital a plataformas extranjeras como Facebook y Google. También propone extender el impuesto sobre el tabaco a dispositivos como vapeadores y aplicar un 19% de IVA a compras de bajo valor en plataformas como Shein, buscando frenar la competencia desleal y fomentar el comercio local.
El déficit y la urgencia de recursos
La necesidad de incrementar los ingresos del Estado es evidente. Si la reforma tributaria no avanza, se prevé que el déficit fiscal pueda alcanzar el 8% del PIB, una cifra sin precedentes en la historia reciente de Colombia. A septiembre, el déficit ascendía a 98,4 billones de pesos, lo que representa un 5,4% del PIB, cifra que ha aumentado en 27 billones respecto al año anterior. Luis Carlos Reyes, quien fue el primer director de la DIAN bajo el Gobierno Petro, señala que existe una probabilidad clara de que la reforma que financie el presupuesto no sea aprobada.
El actual panorama es desalentador. Según Velásquez, no hay voluntad política para aumentar los impuestos, y los presidentes de las comisiones del Senado han admitido que no cuentan con los votos necesarios. La oposición ha implementado una estrategia para dilatar la discusión, y el senador conservador Efraín Cepeda ha manifestado su intención de hundir la reforma tributaria.
El futuro incierto de la reforma
El proceso legislativo se ha visto aún más complicado, ya que el 19 de noviembre, una mesa conjunta convocada para discutir el proyecto no logró el aval de los vicepresidentes de la Cámara, lo que impide la votación de la ponencia. A tres semanas del cierre del Congreso por las vacaciones de diciembre, la tributaria se encuentra en un impasse significativo. Recientemente, 10 de los 18 senadores de la Comisión Tercera presentaron una ponencia solicitando archivar la reforma, y esta deberá ser discutida y votada en las comisiones económicas conjuntas. Si se aprueba, el proyecto podría hundirse, dejando al oficialismo con pocas opciones y centrando sus esfuerzos en la Ley de Reactivación Económica.