Un análisis realizado por un consorcio de medios de investigación ha revelado que un grupo de espionaje ruso llevó a cabo una extensa campaña mediática en Argentina con el objetivo de desacreditar al gobierno de Javier Milei. Según documentos filtrados, más de 250 artículos de noticias, análisis y opiniones fueron publicados entre junio y octubre de 2024 en más de 20 medios digitales, por un costo estimado de al menos 283.100 dólares. Muchos de estos artículos carecían de autoría claramente identificable, y los pocos que sí la tenían presentaban nombres falsos o desconocidos.
La investigación ha sido altamente difundida por el presidente Javier Milei y su gabinete, quienes señalaron que la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) había detectado y denunciado esta maniobra un año antes. La existencia de estos informes periodísticos, que contienen noticias políticamente motivadas, les resulta particularmente relevante en un contexto de creciente presión por revelaciones sobre supuestas irregularidades en las que se vería involucrado el presidente y su gabinete.
El informe de inteligencia ruso fue filtrado por el medio sudafricano The Continent y compartido con diversas organizaciones, incluidos openDemocracy (Gran Bretaña) y Dossier Center (Rusia). Este conjunto de 76 documentos abarca un total de 1.431 páginas y detalla las operaciones de una agrupación conocida como La Compañía en América Latina y África. Se trata de una reencarnación del Grupo Wagner, disuelto en 2023 tras la muerte de su líder Yevgeny Prigozhin.
Desinformación y divisiones internas
La campaña en Argentina se inició pocos meses después de que Milei asumiera el cargo en diciembre de 2023, coincidiendo con su intento de establecer relaciones con el presidente ucraniano Volodímir Zelenski. Sin embargo, la situación cambió cuando Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, se despegó de Ucrania en enero de 2025, lo que llevó a que la campaña rusa de desinformación en Argentina perdiera su rumbo y eventualmente se interrumpiera.
Los documentos revelan que la campaña no solo buscaba desprestigiar al presidente y a su administración, sino que también fomentaba divisiones internas en el oficialismo, apoyaba a la oposición y promovía conflictos con naciones vecinas. Un análisis de la autoría de los artículos indica que muchas de las fotografías asociadas a los «periodistas» eran en realidad de otras personas, utilizadas sin consentimiento, o bien generadas mediante inteligencia artificial.
Artículos financiados y medios involucrados
Los artículos vinculados a La Compañía abordan temas comunes como recortes educativos, salarios bajos, y protestas sociales, además de tensiones entre el gobierno de Milei y otros gobiernos progresistas en la región. Los pagos por artículo fluctuaron entre 350 y 3.100 dólares, una cifra notablemente superior al salario promedio de un periodista argentino, estimado en 700 dólares.
Los editores de medios que publicaron estos artículos, cuando fueron consultados, negaron cualquier relación con las campañas rusas y afirmaron no haber recibido ningún pago. En su mayoría, alegaron que los artículos fueron ofrecidos sin coste por un tercero desconocido.
Entre los medios que recibieron los artículos pagados se encuentran Infobae, Realpolitik, Ámbito, C5N, y Diario Con Vos, entre otros. Además de los gastos en contenido informativo, también se constató una inversión adicional de 343.000 dólares en recopilación de inteligencia y otros gastos operativos en el país.
Investigación oficial y conexiones regionales
En un comunicado, el Gobierno anunció que la SIDE había comenzado una investigación en octubre de 2025, que permitió identificar a La Compañía como una organización compuesta por ciudadanos rusos con conexiones locales y financiamiento externo. Esta situación convierte a Argentina en un objetivo de interés para potencias extranjeras, debido a su liderazgo político, recursos estratégicos y ubicación geográfica privilegiada.
La investigación también sugiere que, mientras La Compañía lanzaba su campaña en Argentina, estaba activa en otros países como Bolivia y Venezuela, donde trataba de mejorar la imagen de los respectivos presidentes Luis Arce y Nicolás Maduro, a raíz de situaciones políticas complejas que enfrentaban ambos líderes.